Las apuestas deportivas podrían aportar R$ 8 mil millones a las arcas públicas
Hasta el viernes, 261 empresas habían solicitado permiso para explorar hasta tres plataformas cada una en Brasil, por un período de cinco años.
247 - El gobierno federal podría recaudar alrededor de R$ 8 mil millones en los próximos meses con la regulación de las apuestas deportivas, exigiendo a las empresas pagar una subvención de R$ 30 millones para obtener autorización para operar en el país.
Hasta el viernes pasado (25), 261 empresas de apuestas deportivas y juegos en línea habían solicitado permiso para explorar hasta tres plataformas cada una en Brasil, por un período de cinco años. La información proviene del Ministerio de Hacienda, que ha estado recibiendo solicitudes desde mayo de este año, según la columna del periodista. Guillermo Amado, de Metrópoles, .
Las nuevas normas, aprobadas por el Congreso, buscan combatir el fraude, el blanqueo de capitales y la publicidad abusiva. A partir del 1 de enero del próximo año, todas las empresas no autorizadas por el ministerio estarán sujetas a sanciones. Quienes obtengan la licencia operarán con dominios que terminan en "bet.br", lo que establecerá controles más estrictos sobre esta actividad.
Además de la regulación financiera, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva es consciente del impacto social del juego. Un estudio del Banco Central reveló que, solo en agosto, 5 millones de beneficiarios de Bolsa Família gastaron R$3 mil millones en juegos de azar. El presidente Lula ya ha declarado que, si la regulación es ineficaz, tomará medidas severas contra esta práctica. "Si la regulación es eficaz, el problema está resuelto. Si no lo es, le pondré fin, para que quede claro", declaró en una entrevista el 17.
En el ámbito legal, el juego también enfrenta desafíos. Nueve empresas que recibieron la aprobación inicial del Ministerio de Hacienda están siendo demandadas por Educafro, una organización que alega que estas plataformas facilitan el acceso al juego a niños y adolescentes. Las demandas exigen una indemnización de R$1,5 millones, lo que pone de relieve la necesidad de una regulación sólida para proteger a los más vulnerables.

