Actas revelan inacción del INSS ante denuncias de descuentos indebidos desde 2020
Documentos enviados por el Ministerio Público Federal al CPMI muestran que el instituto pospuso por más de cinco años las medidas contra el fraude previsional.
247 - Las actas de las reuniones del Grupo de Trabajo Interinstitucional (GTI) sobre Seguridad Social y Asistencia Social revelan la lentitud del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) para responder a las reiteradas solicitudes de deducciones no autorizadas de las pensiones. El Ministerio Público Federal (MPF) envió los registros a la Comisión Parlamentaria Mixta de Investigación (CPMI) del INSS y revelan años de dilación por parte del instituto, incluso bajo presión de los organismos de supervisión.
De acuerdo con Metrópolis, los documentos indican que, desde el gobierno de Jair Bolsonaro (PL), el INSS se ha limitado a respuestas parciales sobre irregularidades en Convenios de Cooperación Técnica (CCT) con asociaciones, que permitieron descuentos indebidos en beneficios.
Reuniones sin avances efectivos
Creado en 2018 por orden de la 1.ª Sala de Coordinación y Revisión del Ministerio Público Federal (MPF), el GTI reunió a representantes del propio MPF, del INSS (Instituto Nacional de Seguridad Social), del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), de la Contraloría General de la República (CGU), de la Defensoría Pública Federal (DPU), de la Procuraduría General de la República (AGU) y del Ministerio de Seguridad Social. El objetivo era analizar las deficiencias estructurales del sistema de Seguridad Social y proponer medidas conjuntas para corregirlas.
El tema de los descuentos de las asociaciones se incluyó en 2020. En aquel entonces, el entonces director de Beneficios del INSS, Alessandro Roosevelt, admitió que, desde 2018, los jubilados habían recibido numerosas quejas sobre cargos no autorizados. Aun así, la respuesta del instituto se limitó a promesas de ajustes y justificaciones técnicas.
Presiones y exigencias de los organismos de control
En varias reuniones celebradas entre 2020 y 2022, el Ministerio Público Federal (MPF) y la Fiscalía General del Estado (DPU) exigieron insistentemente la publicación de una instrucción normativa que regulara los descuentos. La Fiscalía informó haber recibido numerosas quejas de jubilados que desconocían los beneficios a los que tenían derecho como afiliados, así como denuncias de dificultades para abandonar sus asociaciones. A pesar de ello, el proyecto de reglamento se pospuso reiteradamente.
En 2021 y 2022, el INSS afirmó que el texto aún se encontraba en proceso de revisión legal y que enfrentaba resistencia de organizaciones aliadas. Sin embargo, el Ministerio Público Federal advirtió sobre la urgencia de la medida, incluso sugiriendo un cronograma para su implementación.
El escándalo cobra fuerza y la Policía Federal entra en escena
A partir de 2023, las reuniones comenzaron a registrar una mayor preocupación por parte del Ministerio Público Federal (MPF) y la Fiscalía General de la República (DPU), quienes destacaron la gravedad de las quejas de los asegurados. En 2024, cuando la prensa comenzó a publicar informes sobre el caso, el INSS (Instituto Nacional del Seguro Social) informó que había intensificado las investigaciones externas para verificar las asociaciones, exigiendo documentos como informes del departamento de bomberos, planos arquitectónicos y fotografías.
También en 2024, Dataprev anunció una congelación general de las prestaciones otorgadas antes de septiembre de 2021 como medida preventiva. En mayo de ese año, el entonces director de Prestaciones, André Fidelis —posteriormente despedido—, admitió que el aumento de los descuentos coincidió con el "crecimiento del mercado".
Avances tardíos y fracasos persistentes
La Ordenanza n.º 51, que abordaba el seguimiento de las ACT, se publicó recién en septiembre de 2024. Sin embargo, la CGU (Administración de la Seguridad Social de Brasil) destacó durante una auditoría que el 97 % de los encuestados declaró no haber autorizado las deducciones. La agencia también detectó la omisión de presentación de documentos por parte de al menos ocho asociaciones y del propio INSS.
En diciembre de 2024, la DPU y la CGU volvieron a exigir la revalidación de todas las deducciones realizadas antes de la nueva normativa. El INSS respondió que el asunto estaba pendiente de decisión del TCU y prometió mejorar el sistema biométrico de Dataprev, cuya implementación estaba prevista para finales de ese año.
Operación Sin Descuento y nuevos rumbos
En 2025, las conversaciones del GTI comenzaron a abordar los descuentos asociativos de forma permanente, coincidiendo con el lanzamiento de la Operación Sin Descuento de la Policía Federal en abril. El INSS anunció entonces la adopción definitiva de la biometría como condición para los nuevos descuentos, medida que entró en vigor en marzo.
Pese a las medidas, el MPF reforzó en junio que el tema también sería monitoreado por la Procuraduría Federal de los Derechos Ciudadanos y la 5ª Sala de Coordinación y Revisión, que conoce de casos de faltas administrativas y delitos contra la administración pública.
Las actas dejan claro que la inacción del INSS permitió que el problema se prolongara durante años, incluso bajo la presión constante de los organismos de supervisión.


