Autoritarismo, democracia y elecciones
"Es extremadamente preocupante" para nuestra democracia que ideas "envueltas en la glorificación de la violencia, el elogio de la tortura y de los torturadores y la incitación a la ejecución de opositores, a veces con la aquiescencia de las autoridades judiciales, encuentren resonancia entre muchos votantes", afirman los investigadores Paulo Sérgio Pinheiro y Marcos César Alvarez.
247 "No es sorprendente ver el surgimiento en la actual campaña electoral de 'concepciones autoritarias y extremistas que ofrecen soluciones simplistas a nuestros graves y complejos problemas sociales, especialmente aquellos relacionados con la violencia'", dicen Paulo Sérgio Pinheiro, investigador asociado del Centro de Estudios de la Violencia NEV/USP, y Marcos César Alvarez, vicecoordinador del Centro de Estudios de la Violencia NEV/USP y profesor asociado del Departamento de Sociología de la USP.
Es sumamente preocupante para nuestra democracia que tales ideas, envueltas en la glorificación de la violencia, el elogio de la tortura y los torturadores, y la incitación a la ejecución de opositores, a veces con la aquiescencia de las autoridades judiciales, encuentren eco entre muchos votantes. En resumen, en estas elecciones presidenciales, la defensa de la ciudadanía y los derechos humanos no solo es la única opción democrática posible, sino también una elección histórica en dirección a la civilización y no un retorno a la barbarie de la dictadura de 1964», afirman los académicos en un texto publicado en [nombre de la publicación]. Periódico El País.
Los investigadores enfatizan que «la Constitución de 1988 sin duda condensó las expectativas de construir una sociedad menos violenta, más justa y democrática, gracias también a la renovación de las instituciones estatales». «Ha habido una resistencia flagrante a la asimilación de las prácticas y rutinas democráticas por parte de instituciones esenciales para el funcionamiento de la democracia (especialmente el poder judicial, el ministerio público y la policía), que son cruciales para garantizar el trato justo e igualitario de los ciudadanos ante la ley, así como la no discriminación contra las personas negras, indígenas y de género».
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