La bancada Bullet del Congreso reacciona al decreto sobre el uso de la fuerza policial y busca revocar el texto del gobierno.
Medida firmada por Lula busca regular prácticas policiales, pero enfrenta resistencia de diputados y gobernadores de oposición
247 - Un decreto federal publicado en el Diario Oficial de la Unión el martes 24 reavivó el debate sobre seguridad pública en Brasil. Firmado por el presidente Lula (Partido de los Trabajadores), el texto establece directrices para el uso de la fuerza por parte de los agentes de seguridad, incluyendo normas sobre acercamientos, registros domiciliarios y restricciones al uso de armas de fuego. A pesar de ser defendida por el gobierno como una medida para promover el uso progresivo de la fuerza, la iniciativa enfrenta una fuerte resistencia por parte de gobernadores y parlamentarios, especialmente del llamado "Bloque de la Bala", informa el Metrópolis.
Entre los puntos más controvertidos se encuentra la prohibición del uso de armas de fuego contra personas desarmadas que huyen y contra vehículos que violan los controles policiales, excepto cuando exista un riesgo inminente de muerte o lesiones. El decreto también prevé sanciones económicas para los estados que incumplan las directrices, lo que ha intensificado las críticas de los funcionarios estatales.
Reacciones en el Congreso y entre los gobernadores - El "Bullet Caucus" del Congreso ya está organizando una ofensiva para derogar el decreto. El diputado Ubiratan Sanderson (PL-RS) declaró que presentará un decreto legislativo con este objetivo. "Las nuevas restricciones impuestas por el gobierno federal obstaculizan la acción policial y fomentan la impunidad", criticó. Alberto Fraga (PL-DF) calificó la medida de "absurda" y acusó al gobierno de no presentar políticas para combatir el crimen organizado.
Entre los gobernadores, Ronaldo Caiado (União), de Goiás, calificó el decreto de "chantaje explícito" al vincular el cumplimiento de la normativa al acceso a fondos de seguridad pública. "No estamos en Suecia. La realidad brasileña exige una fuerza policial preparada para enfrentar a los narcotraficantes armados", argumentó. Ibaneis Rocha (MDB), del Distrito Federal, también condenó la medida, alegando una injerencia federal en la autonomía estatal.
En noviembre, los gobernadores de las regiones Sur y Sudeste ya habían expresado su oposición a las medidas centralizadoras en la "Carta de Florianópolis", publicada durante la XII Reunión de Integración Sur y Sudeste (COSUD). En el documento, líderes como Tarcísio de Freitas (SP) y Cláudio Castro (RJ) abogan por que la seguridad pública se guíe por iniciativas locales, adaptadas a las realidades regionales.
Justificación gubernamental y violencia policial - El ministro de Justicia, Ricardo Lewandowski, enfatizó que el decreto busca implementar el uso progresivo de la fuerza en el marco del Estado Democrático de Derecho. "La fuerza letal no puede ser la primera respuesta de la policía. La acción policial debe llevarse a cabo sin discriminación alguna contra los ciudadanos brasileños, comenzando con el diálogo y, de ser necesario, el uso de esposas dentro de las normas que rigen esta restricción, para finalmente avanzar hacia el uso de armas no letales, instrumentos no letales que no causen daños corporales permanentes", afirmó.
La medida también se contextualizó con una serie de episodios de violencia policial, como las denuncias de abusos en São Paulo y el reciente caso en Río de Janeiro, donde Juliana Leite Rangel, de 26 años, recibió disparos de agentes de la PRF durante una parada de tráfico. La joven permanece hospitalizada en estado crítico.
Directrices del Decreto - Entre las principales normas del decreto se encuentran:
- No discriminación: Los agentes de policía deben actuar sin prejuicios relacionados con la raza, el género, la religión, la orientación sexual o el estatus social.
- Uso de la fuerza: Sólo debe utilizarse cuando otros recursos menos intensos sean insuficientes.
- Armas de fuego: Restringidas a situaciones de último recurso y a profesionales calificados.
El Ministerio de Justicia tendrá hasta 90 días para detallar los procedimientos operativos y organizar la capacitación de los agentes de seguridad.


