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Los partidarios de Bolsonaro quieren convertir a Eduardo Bolsonaro en el "presidente oculto" de la Comisión de Relaciones Exteriores.

El objetivo es mantener la influencia sobre la agenda de la comisión y la conducción de los debates a través del diputado Filipe Barros, elegido para dirigir la comisión.

Eduardo Bolsonaro (Foto: Bruno Spada/Cámara de Diputados)

247 - Los partidarios de Bolsonaro trabajan para garantizar que el diputado federal Eduardo Bolsonaro (PL-SP), a pesar de estar en licencia y no asumir oficialmente la presidencia de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Diputados, siga siendo una figura central en el trabajo de la comisión. Según fuentes de PL entrevistadas por la columna del periodista Caio Junqueira, CNN Brasil, actuará como una especie de "presidente oculto", ejerciendo influencia sobre la agenda y la conducción de los debates a través del diputado Filipe Barros (PL-PR), elegido para dirigir la comisión.

El objetivo principal de esta estrategia es convertir el comité en un canal de diálogo con los aliados del presidente estadounidense Donald Trump, presionar al Supremo Tribunal Federal (STF) y denunciar lo que consideran violaciones de los derechos humanos y la libertad de expresión. La oposición pro-Bolsonaro pretende presentar quejas ante el Congreso estadounidense sobre las decisiones del poder judicial brasileño relacionadas con los investigados por los atentados del 8 de enero de 2023 y la investigación de un presunto intento de golpe de Estado, que podría llevar a la condena del expresidente Jair Bolsonaro (PL) y exasesores de su gobierno.

Según el informe, la estrategia prevé que Eduardo Bolsonaro actúe como enlace entre el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes y el Congreso de Estados Unidos. La idea es utilizar los canales oficiales de cooperación parlamentaria entre Brasil y Estados Unidos para intercambiar información y reforzar la narrativa de que los opositores de Bolsonaro promueven la persecución política en el país.

Los partidarios de Bolsonaro creen que la iniciativa se verá facilitada por el hecho de que, en el Congreso estadounidense, los comités relacionados están presididos por republicanos. El representante Brian Mast, de Florida y aliado de Trump, preside el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes. Además, el subcomité dedicado al Hemisferio Occidental está presidido por María Elvira Salazar, congresista cercana a Eduardo Bolsonaro y una de las autoras del proyecto de ley "Sin censura en nuestras costas", que impone sanciones a los países que restringen la libertad de expresión.

Otra acción prevista es la elaboración de informes sobre derechos humanos y el cumplimiento de Brasil con los tratados internacionales, con el fin de generar atención internacional sobre las presuntas violaciones cometidas por el gobierno de Lula y el poder judicial. El estudio incluirá todos los acuerdos de derechos humanos firmados por Brasil y una evaluación de su cumplimiento.

La oposición también planea realizar un análisis exhaustivo de los tratados y acuerdos internacionales pendientes de revisión en el Congreso, con la intención de organizar audiencias públicas y debates temáticos sobre el tema. Entre las prioridades se encuentran los tratados firmados durante el gobierno de Bolsonaro que aún están pendientes de aprobación y los acuerdos firmados por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores) con el líder chino Xi Jinping tras la cumbre del G20.

Según la oposición, de los 37 acuerdos firmados entre Lula y Xi Jinping, algunos abordan temas delicados, como tecnología nuclear, suministro de uranio, telecomunicaciones, control digital y medios de comunicación. Un punto clave del debate será un acuerdo entre el gobierno brasileño y SpaceSail, una empresa china que aspira a competir con Starlink, del multimillonario Elon Musk. Los partidarios de Bolsonaro quieren someter estos acuerdos a un amplio debate mediante audiencias públicas y análisis técnicos.

Además, Eduardo Bolsonaro y sus aliados planean colaborar con la Comisión de Derechos Humanos del Senado, presidida por la senadora Damares Alves (Republicanos-DF), para monitorear las presuntas violaciones de derechos y restricciones a la libertad de expresión en Brasil. La idea es organizar visitas técnicas y audiencias para discutir el tema y reforzar la narrativa de que Jair Bolsonaro y sus aliados son objeto de persecución.

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