«Bolsonaro recorta fondos del SUS y de la educación para garantizar superganancias a los accionistas», afirman las siglas de la coalición Lula-Alckmin.
Los partidos PT, PSB, PCdoB, Solidariedade, PSOL, PV y Rede critican la propuesta del gobierno de subsidios a los combustibles, argumentando que esto desvía recursos de los estados y municipios.
247 - Los partidos del movimiento Vamos Juntos pelo Brasil (que incluye a PT, PSB, PCdoB, Solidariedade, PSOL, PV y Rede) emitieron un comunicado este miércoles (8), criticando recientes iniciativas del presidente Jair Bolsonaro (PL) para intentar controlar el aumento de los precios del combustible, que implican la reducción de la alícuota del ICMS sobre combustibles, energía y telecomunicaciones y la exención de impuestos sobre la gasolina y el etanol.
Según el movimiento, habrá recortes de miles de millones de dólares en recursos del Fondo Nacional para el Desarrollo de la Educación Básica (Fundeb) y del SUSMientras tanto, la política internacional de paridad de precios de los combustibles —la raíz del problema— permanecerá sin cambios.
El documento también afirma que "tanto el Proyecto de Ley 211/21, ya aprobado en la Cámara y enviado al Senado, como la Propuesta de Enmienda a la Constitución anunciada el lunes 6, agravarán la crisis social en la que está inmerso el país y garantizarán superlucros a los accionistas de Petrobras, la mayoría de los cuales son extranjeros".
Lea la nota completa:
Las iniciativas iniciales de Jair Bolsonaro ante el prolongado ciclo de alza en los precios de los combustibles son prácticamente ineficaces ante una situación que ha agravado cada vez más el sufrimiento del pueblo brasileño. Por el contrario, tanto el Proyecto de Ley 211/21, ya aprobado en la Cámara de Diputados y enviado al Senado, como la Propuesta de Enmienda a la Constitución anunciada el lunes 6, agravarán la crisis social en la que se encuentra inmerso el país y garantizarán las enormes ganancias de los accionistas de Petrobras, la mayoría de los cuales son extranjeros.
El proyecto de ley que limita la tasa impositiva del ICMS sobre combustibles, energía y telecomunicaciones al 17% o 18% restará casi R$20 mil millones al Fundeb (Educación) y R$11 mil millones al SUS (Sistema Único de Salud), sin mencionar las pérdidas para los municipios. La compensación para estados y municipios prevista en el proyecto de ley es simplemente ilusoria, ya que solo se concretaría en 2023, dependiendo de una caída real del 5% en los ingresos del año en curso. La enmienda constitucional propuesta para eliminar los impuestos federales sobre la gasolina y el etanol restará R$40 mil millones al presupuesto federal, además de afectar nuevamente a los estados.
Como Bolsonaro no abordó la raíz de la crisis –la política de paridad de precios internacionales, que hace que los brasileños paguen en dólares por combustibles producidos en reales–, cualquier eventual reducción será rápidamente absorbida por el próximo aumento de precios de Petrobras, pues los importadores ya calculan una brecha del 20% entre los precios actuales y lo que exigen para mantener sus exorbitantes ganancias.
Lo máximo que puede lograr el paquete de Bolsonaro es mantener los precios actuales, garantizando así las exorbitantes ganancias de estos accionistas, la mayoría extranjeros. El supuesto riesgo de escasez que Bolsonaro y su ministro de Destrucción Económica, Paulo Guedes, utilizan para justificar este nuevo abuso es resultado de la venta de las refinerías de Petrobras y la subyugación de nuestra mayor empresa a intereses extranjeros.
La irresponsabilidad y el oportunismo de un gobierno que decidió actuar —y aun así, de forma ineficaz— menos de cuatro meses antes de las elecciones se hacen aún más evidentes cuando Paulo Guedes declara que utilizará los resultados de la privatización fraudulenta de Eletrobrás para cubrir parte del déficit fiscal que acarrearán el proyecto de ley y la reforma constitucional. Pretenden manipular la crisis del combustible para justificar el turbio acuerdo en el sector eléctrico.
Brasil ya no puede tolerar esta mala gestión. El 2 de octubre, el pueblo brasileño dirá un rotundo "no" a Bolsonaro y sus cómplices, votando por la esperanza que representan Lula y Alckmin; votando por la reconstrucción del país.
Brasilia, 8 de junio de 2022
Gleisi Hoffmann, presidenta del PT (Partido de los Trabajadores).
Carlos Siqueira, presidente del PSB
Luciana Santos, presidenta del PCdoB
Paulinho da Força, presidente de Solidaridad
Juliano Medeiros, presidente del PSOL
José Luiz Penna, presidente del Partido Verde.
Wesley Diógenes, portavoz de la Red
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