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Brasil busca una solución rápida al "aumento arancelario", pero Estados Unidos sigue dilatando las negociaciones.

El gobierno quiere resolver el estancamiento arancelario con Estados Unidos en 15 días, pero existe un alto riesgo de que Trump utilice la presión y el chantaje.

Banderas de Brasil y Estados Unidos (Foto: Reuters/Evelyn Hockstein)

247 - El gobierno brasileño busca agilizar una solución diplomática al aumento arancelario impuesto por Estados Unidos. En la Presidencia se espera una reunión con representantes de la Casa Blanca en Washington en los próximos 15 días, con el objetivo de abordar la eliminación de los recargos de hasta el 40% sobre los productos brasileños.

Según G1, se espera que a la reunión asistan el vicepresidente y el ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios. Geraldo Alckmin, el Ministro de Asuntos Exteriores, mauro vieiray el Ministro de Finanzas, Fernando HaddadA pesar del optimismo moderado, fuentes gubernamentales reconocen que la falta de claridad respecto a las demandas estadounidenses está causando preocupación y genera inquietud sobre la posible presión del presidente. Donald Trumplo cual podría intentar convertir la negociación en una demostración de fuerza.

En el Palacio de Planalto existe preocupación de que el Presidente de los Estados Unidos utilice el estancamiento en las negociaciones arancelarias para... imponer chantaje diplomático y exigir concesiones que vayan más allá del ámbito comercial, especialmente en cuestiones delicadas como medio ambiente, tecnología y geopolítica regionalLos diplomáticos creen que Trump podría intentar presentar cualquier acuerdo final a nivel nacional como una victoria personal, lo que limitaría el margen de maniobra de Brasil. "Si Trump se reúne con Lula y no menciona los términos de la carta de julio, significa que estos temas están fuera de discusión", dijo una fuente consultada por G1, refiriéndose a intentos previos de la Casa Blanca por vincular la agenda arancelaria con cuestiones políticas. Aun así, en Itamaraty (el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil), existe una creciente percepción de que el presidente estadounidense... pueden recurrir a tácticas de presión para obtener ventajas en las negociaciones.

Los BRICS y Venezuela siguen fuera de la agenda. 

El gobierno brasileño descarta, por ahora, la inclusión de temas como la participación de Brasil en BRIC o el comercio de tierras raras en la ronda de conversaciones. Sin embargo, los diplomáticos admiten que Venezuela Washington podría volver a plantearlo como moneda de cambio, aunque no se espera que sea un tema central de la reunión. «Es un asunto muy preocupante y tiene consecuencias complejas para la región, así que no descartamos que se vuelva a mencionar», declaró otra fuente gubernamental.

La estrategia del Planalto busca preservar la soberanía y el equilibrio.

El equipo económico y diplomático brasileño está intentando conformar un Una estrategia de negociación que evita las concesiones asimétricas.Preservar la autonomía política del país y, al mismo tiempo, garantizar una pronta resolución del estancamiento comercial. Si bien aún no se ha confirmado la fecha de la reunión entre los negociadores, el gobierno teme que... Cumbre climática en Belém Esto podría retrasar el viaje de la delegación brasileña a Washington. Aun así, el Ministerio de Relaciones Exteriores mantiene su compromiso de construir un entendimiento que combine el pragmatismo comercial con la resistencia a posibles tácticas de presión política.

Expectativas y riesgos

Dependiendo de la postura estadounidense, Brasil podría enfrentarse al dilema de aceptar condiciones que favorezcan a Washington o prolongar el estancamiento, con repercusiones económicas inmediatas. Según diplomáticos experimentados, No se puede descartar el riesgo de chantaje político....y el gobierno brasileño necesita "negociar con firmeza, sin perder su independencia".

El resultado de las conversaciones será crucial para el comercio exterior y para la imagen de Brasil como actor relevante y soberano en el ámbito internacional. El resultado también servirá como barómetro de las relaciones entre el gobierno de Lula y el presidente Donald Trump. 

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