Brasil, el cuarto país con mayor número de asesinatos de defensores de derechos humanos en el mundo, tiene un programa de protección amenazado.
El informe “El principio del fin”, de las ONG Terra de Direitos y Justiça Global, señala una crisis en la defensa de los activistas bajo el gobierno de Bolsonaro.
247 - El Programa para la Protección de Defensores de Derechos Humanos, Comunicadores y Ambientalistas (PPDDH) enfrenta una grave crisis que pone en riesgo a activistas en todo Brasil. Esta es la principal conclusión del informe “¿El principio del fin?”, que las ONG Terra de Direitos y Justiça Global publicarán el próximo jueves 9.
El estudio señala el desmantelamiento del programa durante el gobierno de Bolsonaro, que abarca desde la baja asignación presupuestaria hasta la disminución del número de casos incluidos, así como la inestabilidad política en la gestión y la falta de perspectivas de género, raza y clase. Según Global Witness, Brasil ocupa el cuarto lugar entre los países con mayor número de defensores de derechos humanos asesinados, solo por detrás de Colombia, México y Filipinas. La situación se torna aún más dramática al utilizar datos históricos de las Naciones Unidas (ONU): entre 2015 y 2019, se registraron 1.323 víctimas, 174 de ellas en Brasil, lo que lo sitúa en segundo lugar en la lista de los países más peligrosos para los defensores de derechos humanos.
La crisis del programa, o el “peor momento”, como lo define el informe, se produce en un momento crítico para la defensa de los derechos humanos en el país. Brasil ocupa el tercer lugar a nivel mundial en número de asesinatos de defensores de derechos humanos. La deforestación en la Amazonía brasileña se encuentra en su nivel más alto en 15 años. El país enfrenta la pandemia de la COVID-19, lo que exige políticas públicas urgentes y específicas. Por otro lado, se están tramitando en el Congreso, con el apoyo del gobierno federal, propuestas legislativas restrictivas que permitirían al sector privado explotar y apropiarse de territorios indígenas y tierras destinadas a la reforma agraria. Además, existen innumerables acciones y políticas que violan los derechos de las comunidades quilombolas, las personas LGBTQIA+, las mujeres, los niños, niñas y adolescentes.
El documento enumera las ocho mayores amenazas para el programa, comenzando por la deficiente ejecución presupuestaria. Las medidas de austeridad fiscal implementadas a partir de 2016, que establecieron un límite de gasto, y la elección de un gobierno claramente opuesto a las políticas públicas de derechos humanos, se reflejaron directamente en los fondos asignados al PPDDH. En los últimos años, se ha hecho evidente la estrategia de asignar recursos sin ejecutarlos. En 2019, se pagó menos del 17% del presupuesto asignado al programa. En 2020, de un presupuesto de R$ 9.140.968,00, el gobierno desembolsó solo el 10,27% de dicha cantidad.
Otro aspecto importante que destaca el informe es el vaciamiento o la desaparición de consejos vinculados a la defensa de los derechos humanos. Según una investigación del Centro para la Democracia y la Acción Colectiva del Centro Brasileño de Análisis y Planificación (Cebrap), tras analizar 100 organismos, se constató el vaciamiento o la desaparición del 75 % de los consejos o comités más importantes. Este vaciamiento o desaparición implica:Esto conlleva un declive en la calidad de la política y un debilitamiento, una fragilidad de la propia democracia brasileña."Según un análisis de la politóloga Carla Bezerra."
En 2021, solo nueve programas estatales están completamente implementados: Bahía, Ceará, Maranhão, Minas Gerais, Pará, Paraíba, Pernambuco, Río de Janeiro y Mato Grosso. Además, otros dos programas estatales están en fase de implementación, en Amazonas y Rio Grande do Sul, y dos programas regionales en implementación, en Rondônia y Mato Grosso do Sul.
La gravedad de la situación llamó la atención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Este año, dicho organismo recomendó que el Estado brasileño fortalezca, "estructural y presupuestariamente, el Programa de Protección de Defensores de Derechos Humanos, garantizando la implementación de medidas de protección eficaces y eficientes".
Creado en 2004, el Programa de Protección de Defensores de Derechos Humanos en Brasil (PPDDH) estuvo inicialmente vinculado a la entonces Secretaría Especial de Derechos Humanos, pero hasta la fecha carece de una ley federal que lo institucionalice como política estatal. Actualmente, el marco regulatorio nacional se compone del Decreto N° 6.044, del 12 de febrero de 2007, que aprobó la Política Nacional para la Protección de Defensores de Derechos Humanos; y del Decreto N° 9.937, del 24 de julio de 2019. con la redacción modificada por el Decreto No. 10.815 de 2010, que alteró la política para establecerla como el Programa para la Protección de Defensores de Derechos Humanos, Comunicadores y Ambientalistas (PPDDH).
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