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Celso de Mello defiende código de conducta ante la Corte Suprema y apoya propuesta de Fachin.

Ex ministro sostiene que las reglas éticas pueden fortalecer la confianza pública en tiempos de polarización y advierte sobre los riesgos para la credibilidad de la Corte.

El ministro Celso de Mello durante una sesión del Supremo Tribunal Federal (STF) el 1 de febrero de 2017 (Foto: REUTERS/Adriano Machado)

247 - El ministro retirado de la Corte Suprema Celso de Mello divulgó una carta abogando por la creación de un código de conducta para los jueces de la Corte, con pautas éticas sobre la actuación de los magistrados.

La informacion fue publicado por el periódico Valor EconómicoEl informe afirma que la iniciativa del código viene del presidente del Supremo Tribunal Federal (STF), el ministro Edson Fachin, y ha sido discutida internamente en medio de un clima de tensión y críticas públicas al Tribunal.

La carta de Celso de Mello elogia a Fachin y defiende la "protección institucional"

Celso de Mello afirma que la propuesta “merece reconocimiento público” por representar un esfuerzo institucional para preservar “la integridad moral, el espíritu republicano y la respetabilidad del Supremo Tribunal Federal”. En la carta, elogia el liderazgo de Fachin, destacando su disposición al diálogo y la búsqueda de una solución colectiva.

El exministro argumenta que la autoridad de un Tribunal Constitucional no debe basarse en actitudes personalistas, sino en procedimientos transparentes y en el cumplimiento de su función como guardián de la Constitución. Escribe que la autoridad de un tribunal constitucional "no se basa en el protagonismo individual, sino en la solidez del consenso posible, la transparencia de los procedimientos y el estricto cumplimiento del deber de salvaguardar la Constitución".

Al defender la formalización de reglas éticas, Celso de Mello también menciona el panorama político y social del país, enfatizando que el código puede ser un instrumento para fortalecer la confianza pública en el sistema de justicia en "tiempos de inmensa polarización".

“Narrativas de desgaste” y riesgo para la credibilidad de la Corte Suprema.

Uno de los pasajes centrales de la carta es la advertencia sobre el impacto de las recientes controversias que involucran a miembros de la Corte. Sin personalizar la crítica, Celso de Mello afirma que episodios de este tipo, cuando se convierten en combustible para disputas políticas y comunicación agresiva, terminan afectando no solo a las personas, sino también a la imagen institucional del Supremo Tribunal Federal.

El ex ministro señala: “Cuando los episodios que involucran a miembros de la Corte se convierten en combustible para narrativas de desgaste, lo que se pone en riesgo no es la biografía de tal o cual magistrado, sino la credibilidad, dignidad, honorabilidad y respetabilidad de la propia Corte como instancia de moderación, equilibrio y pacificación constitucional”..

En la misma línea, Celso de Mello expresa su preocupación por los intentos de desacreditar la iniciativa de Fachin mediante críticas que califica de precipitadas e injustas. Clasifica esta medida como una inversión de la lógica que busca debilitar la legitimidad de la Corte Suprema.

En otro pasaje, argumenta que la creación del código no busca la conveniencia ni la autoprotección corporativa. Escribe: “Cuando el Presidente del Supremo Tribunal Federal actúa para salvaguardar la integridad moral de la Corte, protegiendo su respetabilidad, no lo hace para servir a las conveniencias del momento, ni para promover la autoprotección corporativa, mucho menos para blindar a sus magistrados u otros dignatarios, sino para proteger la idea misma de la justicia constitucional, cuya autoridad descansa —sobre todo— en la confianza pública”..

Crítica del “desdén” y defensa de la colegialidad.

La carta también critica directamente a quienes "menosprecian" la medida y, según Celso de Mello, intentan reducir el debate a frases breves, desviando el enfoque de los méritos a las disputas retóricas. Para él, este tipo de reacción debilita la confianza pública en la Corte y contribuye a agravar la crisis de imagen de la Corte Suprema.

Celso de Mello concluye el texto con una defensa del papel republicano de la prudencia institucional y la colegialidad. Afirma: “En este contexto, criticar esta iniciativa como si fuera una debilidad o una maniobra es invertir la lógica republicana: la prudencia institucional no es una concesión, sino un deber; la colegialidad no es servilismo, sino una forma legítima de preservar democráticamente la unidad de la Corte”..

El debate en la Corte Suprema cobra impulso tras las revelaciones y crece la resistencia interna.

Según un informe de Valor Econômico, el debate sobre la necesidad de normas que rijan las acciones de los ministros ha cobrado impulso nuevamente después de que el periódico O Globo revelara que el ministro Dias Toffoli, relator del caso Master, viajó con el abogado de uno de los directores del banco. Desde entonces, las críticas a las acciones de Toffoli han aumentado, lo que ha intensificado la presión para establecer parámetros de conducta más explícitos.

Según el informe, la evaluación de los ministros es que la Corte Suprema atraviesa un momento delicado y que el debate sobre un código de conducta podría aumentar la exposición de la Corte e intensificar las críticas a los magistrados y a la propia Corte. El reto de Fachin, en este escenario, es impulsar la propuesta sin quedar aislado dentro de la Corte Suprema.

Una facción minoritaria a favor del código ha argumentado que si la Corte no aborda el asunto, la opinión pública lo hará. Esta percepción ayuda a explicar por qué la propuesta ha vuelto al centro del debate, incluso con resistencia interna y sin un texto final consolidado.

Fachin dice que no impondrá el código y que está buscando consenso a través de conversaciones individuales.

Valor también informa que Fachin ha recurrido a conversaciones individuales con los ministros para reducir la resistencia. Declaró al periódico que no les impondrá un código de conducta.

En un esfuerzo de coordinación, Fachin se reunió personalmente e individualmente con Alexandre de Moraes, Luiz Fux, Nunes Marques, Cristiano Zanin y Gilmar Mendes. Habló virtualmente con André Mendonça. Por teléfono habló del tema con Cármen Lúcia y Dias Toffoli. También viajó a Maranhão, el martes (20), para hablar con Flávio Dino.

Según el texto, Carmen Lúcia ya ha expresado su apoyo a la idea. Otros ministros, aunque minoritarios, estarían abiertos a la posibilidad, pero desean conocer los términos del código antes de aprobarlo formalmente.

El informe incluso reproduce la posición cautelosa de un interlocutor: "Creo que la idea es positiva, pero no puedo adoptar algo que nunca he visto".La frase refleja la evaluación de que aún no hay un texto final que permita el respaldo público, incluso entre aquellos que ven mérito en la iniciativa.

El caso Maestro y los intentos de reducir las tensiones en Brasilia.

Según Valor, las conversaciones individuales también abordaron el caso Master y su impacto en el clima interno de la Corte. El informe indica que Fachin, quien se encontraba de vacaciones, decidió regresar a Brasilia para intentar reducir las tensiones y contener un mayor daño a la imagen de la Corte.

El artículo informa que Fachin supuestamente les dijo a sus allegados que el momento "exige" su presencia en la capital federal, precisamente para intentar mitigar los posibles efectos negativos en la reputación institucional del Supremo Tribunal Federal (STF). Esta acción pone de relieve cómo el debate sobre las normas de conducta se entrelaza, en la práctica, con la necesidad de gestionar las crisis y la percepción pública.

Inspiración alemana y apoyo de ex ministros

El artículo de Valor señala que la idea de un código de conducta es una idea antigua en la agenda de Fachin y se inspira en el modelo alemán. Entre las directrices mencionadas se encuentra la disposición que obliga a los jueces a revelar las ganancias financieras derivadas de conferencias y actividades relacionadas con el sector privado, así como normas para evitar que estas actividades interfieran con la labor judicial.

Según el informe, el modelo también establece que las declaraciones y la conducta de los jueces no pueden perjudicar la reputación de la Corte. Se trata, por tanto, de un conjunto de parámetros destinados a reforzar la transparencia y prevenir situaciones que comprometan la imagen institucional.

Además de Celso de Mello, otros exmiembros del Supremo Tribunal Federal (STF) han expresado su apoyo a la propuesta, como Rosa Weber. Valor informa que Rosa Weber intentó impulsar una iniciativa similar durante su mandato, pero la propuesta no prosperó.

Poco después de que Fachin asumiera la presidencia del Tribunal Supremo en septiembre, la Fundación Fernando Henrique Cardoso también habría enviado un documento con recomendaciones al Tribunal, incluyendo la adopción de un código de conducta. Por lo tanto, la presión para establecer normas más claras proviene de diversos frentes y es probable que siga siendo el centro del debate público, ya que el Tribunal Supremo busca equilibrar su papel institucional con la creciente demanda de transparencia y autocontrol.

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