Con Bolsonaro y Moro, sólo se liberó el 35% de los fondos destinados a la construcción y renovación de cárceles.
La baja tasa de aplicación de la ley hace que el primer año del gobierno de Jair Bolsonaro, con Sérgio Moro como ministro de Justicia y Seguridad Pública, sea el peor desde 2016.
247 - El discurso del gobierno de Jair Bolsonaro sobre seguridad pública excluye la construcción y renovación de cárceles. El año pasado, el gobierno gastó solo el 35% del dinero del Fondo Nacional Penitenciario (Funpen), destinado a renovaciones y construcciones en el sistema penitenciario del país.
La baja tasa de postulaciones hace que el primer año del gobierno de Jair Bolsonaro, con Sérgio Moro como ministro de Justicia y Seguridad Pública, sea el peor desde 2016.
La información fue publicada en el periódico O Estado de S. Paulo, con base en datos de los sistemas gubernamentales extraídos por la ONG Contas Abertas.
Según los datos, mientras en todo el país estallaban motines carcelarios, con 112 reclusos muertos solo en Pará y Amazonas, el gobierno tenía asignados R$ 912,5 millones para construcciones y reformas, pero hasta el 31 de diciembre solo se habían gastado R$ 322 millones.
El gobierno justificó la no aplicación de las inversiones alegando que los estados no cumplían los criterios.
