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Comparato: La soberanía popular no puede confundirse con el populismo.

El jurista Fábio Konder Comparato observa que «hoy en día, como acabamos de ver en nuestro país, la soberanía popular se confunde cada vez más con el populismo; es decir, la rebelión del pueblo contra las élites y la búsqueda de un hombre fuerte en el gobierno; de ser posible, un militar en activo o en la reserva, rodeado de sus compañeros», enfatiza. «La Constitución actual, como varias que la precedieron, declara solemnemente que «todo el poder emana del pueblo». Pero el pueblo nunca ha tenido la más mínima capacidad para ejercerlo», afirma.

Comparato: La soberanía popular no puede confundirse con el populismo.

247 - Desde la Antigüedad clásica hasta la segunda mitad del siglo XIX, la democracia siempre se consideró un régimen político que subvertía la jerarquía social, destaca el jurista Fábio Konder Comparato. A pesar de ello, enfatiza que, a lo largo del siglo XX, el juicio de valor sobre la democracia fue exactamente el contrario. Salvo raras excepciones, ningún partido o movimiento político se atrevió a autodenominarse antidemocrático. 

Al contrario, todos se esforzaron por presentarse como los únicos verdaderos defensores del 'gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo'. Tal unanimidad respecto a la democracia era evidentemente sospechosa», evalúa en un artículo publicado en el periódico Folha de S. Paulo. «Pues bien, actualmente, la aprobación de la democracia se está debilitando en todo el mundo; esto ha dado lugar a numerosos estudios sobre el fenómeno, incluso en Estados Unidos, presentado como un referente de este régimen político después de la Segunda Guerra Mundial», evalúa.

Hoy en día, como acabamos de ver en nuestro país, la soberanía popular se confunde cada vez más con el populismo; es decir, la rebelión del pueblo llano contra las élites y la búsqueda de un hombre fuerte en el gobierno; de ser posible, un militar en activo o en reserva, rodeado de sus compañeros. La pregunta es: ¿es posible superar esta tendencia decreciente? Por mi parte, respondo afirmativamente, siempre que se comprenda la condición esencial de un régimen de auténtica soberanía popular, y no de una oligarquía disfrazada de democracia, como siempre ha ocurrido en nuestro país —afirma—. 

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