La confianza de los brasileños en las instituciones democráticas disminuye, según una encuesta de Genial/Quaest.
Un estudio muestra que las iglesias, la policía y las Fuerzas Armadas siguen siendo más confiables que el Congreso, el Tribunal Supremo Federal y los partidos políticos.
247 - La última encuesta de Genial/Quaest, publicada por Felipe Nunes, director del instituto, revela una disminución significativa de la confianza de los brasileños en las instituciones democráticas, como el Congreso Nacional, el Supremo Tribunal Federal (STF) y los partidos políticos. La encuesta, realizada entre el 13 y el 17 de agosto con 12.150 personas, muestra que la confianza se mantiene alta en las iglesias, las fuerzas de seguridad y el ejército. El margen de error es de dos puntos porcentuales y el índice de confianza es del 95 %.
Según Genial/Quaest, la desconfianza ha aumentado de forma generalizada en los últimos cuatro años. El estudio indica un aumento de 10 puntos porcentuales en la desconfianza hacia la Policía Militar, las Fuerzas Armadas y el Congreso. Dentro de los partidos políticos, las percepciones negativas aumentaron 9 puntos, mientras que dentro del Supremo Tribunal Federal (STF) el aumento fue de 7 puntos, y dentro de la prensa, de 6 puntos.
La confianza religiosa y militar triunfa sobre la confianza democrática
La Iglesia Católica lidera el ranking de confianza, con un balance positivo de 48 puntos, seguida de la Policía Militar (+43) y las Fuerzas Armadas (+42). Las iglesias evangélicas aparecen con un balance de +33, manteniéndose entre las instituciones mejor valoradas. Los partidos políticos ocupan el último lugar, con -27 puntos, incluso por detrás de las redes sociales (-16).
Los alcaldes (+28), los bancos (+27) y la Presidencia de la República (+10) tienen puntuaciones intermedias. El Supremo Tribunal Federal (STF) registra un balance ligeramente positivo de +3, mientras que el Congreso Nacional presenta un resultado negativo, con -7 puntos.
Polarización en el comportamiento de los votantes
La encuesta revela un claro sesgo entre los diferentes grupos de votantes. Entre quienes votaron por el presidente Lula (Partido de los Trabajadores) en 2022, existe una mayor confianza en la prensa, el Tribunal Supremo y la Presidencia. En este segmento, el 67% afirma confiar en la prensa y el 73% en el Tribunal Supremo. Entre los votantes de Jair Bolsonaro (Partido de los Trabajadores), la tendencia es la contraria: el 59% no confía en la prensa y el 76% desconfía del Tribunal Supremo.
Otro hecho relevante es que la desconfianza en las iglesias evangélicas aumentó entre los votantes de Lula, especialmente entre 2024 y 2025, ya en el tercer mandato del presidente. En el caso de las Fuerzas Armadas, la pérdida de confianza se produjo únicamente entre los partidarios de Bolsonaro, especialmente entre 2022 y 2024.
El desgaste afecta al Congreso en todos los grupos
El Congreso Nacional es una de las instituciones que más credibilidad ha perdido entre todos los grupos. Los votantes de Lula y Bolsonaro, e incluso quienes se abstuvieron en la segunda vuelta de 2022, han aumentado su desconfianza en la legislatura. Entre quienes no votaron, el 60% ahora dice no confiar en el Congreso.
Esta erosión también afecta a los votantes que se abstuvieron o anularon su voto en 2022. Entre este grupo, la confianza en las instituciones democráticas ha ido disminuyendo constantemente desde 2022, lo que refuerza la percepción de un descontento generalizado.
Impacto económico y político de la crisis de confianza
Felipe Nunes, director de Quaest, destacó que esta baja confianza institucional tiene graves consecuencias para el país: "Esta confianza baja y sesgada en las instituciones democráticas le está costando caro a Brasil: aumenta la prima de riesgo, obstaculiza las inversiones, aumenta la incertidumbre y abre la puerta a experimentos populistas y antidemocráticos".