INICIO > Brasil

El auge del protofascismo está derribando las máscaras, afirma Safatle.

El filósofo Wladimir Safatle señala que con la estabilización de las intenciones de voto de Jair Bolsonaro y "la inacción de otros candidatos conservadores, Brasil está empezando a ver caer la máscara"; para él, "poco a poco, sectores de la comunidad empresarial nacional, pequeños comerciantes, clases tradicionalmente privilegiadas e iglesias están mostrando su adhesión a la brutalidad del protofascismo nacional".

El auge del protofascismo está derribando las máscaras, afirma Safatle.

247 - El filósofo Wladimir Safatle señala que, con la estabilización de las intenciones de voto de Jair Bolsonaro y la inacción de otros candidatos conservadores, Brasil comienza a ver caer la máscara. Según él, poco a poco, sectores de la comunidad empresarial nacional, pequeños comerciantes, clases tradicionalmente privilegiadas e iglesias están manifestando su adhesión a la brutalidad del protofascismo nacional.

Según Safatle, «este fenómeno es reciente», y señala que «cuando los líderes empresariales del CNI aplauden a alguien como Bolsonaro, están diciendo que ya no están dispuestos a hacer ningún tipo de pacto social». «Los conflictos laborales podrían resolverse con balas, los agricultores podrían atropellar permisos ambientales con tractores, y cualquier rastro de solidaridad social podría ser calificado de victimismo con impunidad», añade.

El filósofo también señala que propuestas como un programa económico no parecen importarle a este segmento del electorado que "se opone a todo aquello que parezca situar a la sociedad brasileña fuera del eje de sus formas tradicionales de reproducción".

Según él, «muchos se han dado cuenta de que, en la actualidad, la extrema derecha logra posicionarse como el discurso de la ruptura, mientras que los sectores progresistas se presentan como el discurso de la preservación (de los derechos, de los pactos, de las garantías). En una sociedad que es tácitamente consciente de que sus instituciones y su "democracia" han fracasado, esta mezcla de reacción y ruptura resulta sumamente atractiva para algunos», observa.

Así pues, todo indica que "será inútil intentar jugar un miserable juego entre 'radicalización' y 'moderación', entre 'discurso de odio' y 'convivir'", concluye.

Leer completo de la columna.