Defender la amnistía para los golpistas es perjudicial, dice el editorial de Folha de S.Paulo
La Federación Sindical Progresista sigue el camino del Centrão y apuesta por apoyar a Tarcísio, con la amnistía de Bolsonaro como bandera
247 - El gobernador Tarcísio de Freitas, quien aspira a consolidarse como el principal candidato presidencial de la derecha, ha comenzado a abogar por una amnistía amplia para Jair Bolsonaro y sus partidarios, una propuesta que incluye, además del expresidente, a personas vinculadas a su administración. La idea sería asegurar que Bolsonaro no se postule a la presidencia en 2026, manteniendo su inelegibilidad, pero otorgándole un indulto político por sus actos antidemocráticos. Ya hay indicios de que la propuesta de amnistía podría discutirse en la Cámara de Diputados, con el presidente Hugo Motta (Republicanos-PB) señalando que podría presentar un proyecto de ley al respecto.
En una medida que refleja el creciente acercamiento entre el Centrão y la posible candidatura del gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, União Brasil y el PP, ahora unidos en la federación União Progressista, anunciaron su salida del gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La destitución, que ya parece una estrategia política de cara a las elecciones de 2026, saca a la luz una propuesta controvertida: la defensa de la amnistía para el expresidente Jair Bolsonaro y sus aliados cercanos, involucrados en intentos de golpe de Estado. El análisis proviene de un editorial en Folha de S. Pablo.
Sin embargo, esta iniciativa enfrenta obstáculos significativos. En el Senado, el propio Davi Alcolumbre se ha posicionado en contra de una amnistía amplia, optando por un texto alternativo. Además, existe resistencia por parte del Supremo Tribunal Federal (STF), que, en decisiones anteriores, ha declarado inconstitucionales los indultos por delitos contra la democracia. Si bien muchas de estas medidas pueden parecer parte de un juego político, abogar públicamente por la amnistía incluso antes de una condena por delitos graves se considera una falta de respeto a las instituciones democráticas. Como destaca el editorial, Folha de S. Pablo, esta postura contribuye a desacreditar el sistema de Justicia y los procesos legales, dañando la propia estabilidad de la democracia brasileña.


