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Un delegado de la Policía Federal defiende las modificaciones a la ley antiterrorista.

En representación del director general de la Policía Federal, Rogério Galloro, el jefe interino de la división antiterrorista de la Policía Federal, el delegado Juner Barbosa, defendió la aprobación de un proyecto de ley que amplía la definición de actos considerados terrorismo: «Nuestra preocupación es que si, en un caso concreto, como ha sucedido en todo el mundo, tenemos un ataque contra una institución pública, una explosión en un edificio que cause numerosas muertes y heridos, como ocurre en todo el mundo, este delito no se clasificaría como terrorismo».

Un delegado de la Policía Federal defiende las modificaciones a la ley antiterrorista.

Por Karine Melo - Reportera de Agência Brasil

En representación del director general de la Policía Federal, Rogério Galloro, el jefe interino de la división antiterrorista de la Policía Federal (PF), el diputado Juner Barbosa, defendió hoy (20) la aprobación del PLS 272/2016, que amplía la definición de conductas consideradas actos de terrorismo. Participó en una audiencia pública sobre la propuesta ante la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) del Senado.

Si bien reconoció que existe una laguna en la legislación, que no obstaculiza la labor de la Policía Federal, el delegado afirmó que considera fundamental la aprobación de uno de los aspectos más controvertidos del texto: la enmienda propuesta por el ponente del proyecto, el senador Magno Malta (PR-ES). Esta enmienda define el terrorismo al establecer que dicha práctica también puede caracterizarse por una motivación política, ideológica o social.

“La cuestión de la motivación política es fundamental. Ese es el punto que guiará todas las acciones”, afirmó Juner Barbosa. “Nos preocupa que si, en un caso concreto, como ha sucedido en todo el mundo, se produce un ataque contra una institución pública, una explosión en un edificio que cause numerosas muertes y heridos, como ocurre en todo el mundo, este delito no se clasificaría como terrorismo, y a veces la intención de provocar terror, de generar pánico generalizado [por razones políticas e ideológicas] es el punto central que impulsa la cuestión del terrorismo”.

También a favor del texto, Jailton Nascimento, del Movimiento Vem pra Rua, se posicionó a favor de ampliar la conducta considerada terrorista, creyendo que la ley actual prevé un indulto por daños a la propiedad pública.

Divergencia

Quienes se oponen a la propuesta argumentan que, de aprobarse, el cambio podría permitir la criminalización de movimientos sociales, como el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST), o movimientos estudiantiles que ocupan un rectorado universitario, por ejemplo.

Según Camila Marques, coordinadora del Centro de Referencia Legal para la Libertad de Expresión y el Acceso a la Información de ARTICLE 19, la organización, junto con la Red de Justicia Penal, ha contabilizado más de 60 proyectos de ley, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, que pretenden restringir de alguna manera el derecho a la libertad de expresión y asociación, ya sea creando nuevos delitos, aumentando las penas o creando obstáculos burocráticos para el ejercicio del activismo.

Según la abogada, actualmente se están tramitando diez propuestas relacionadas únicamente con el terrorismo en la Cámara de Diputados y el Senado. Afirmó que, debido al clima político actual, quienes condenan la propuesta se encuentran en alerta máxima, trabajando para impedir su aprobación.

“Nuestra principal preocupación, en lo que respecta a las acciones de los movimientos sociales, radica en las garantías consagradas en la Constitución Federal, como la libertad de pensamiento, de reunión y el pluralismo político. Estas definiciones de motivación político-ideológica que servirán de base para que la policía o la autoridad judicial apliquen esta legislación otorgarán subjetividad a la hora de determinar quién apoya la ley, en lugar de basarse en los criterios objetivos que se encuentran en la Constitución”, observó otra participante en el debate, Darci Frigo, coordinadora general de Terra de Direitos.

Histórico

El proyecto de ley, presentado por el senador Lasier Martins (PSD-RS), busca restituir los puntos vetados por la entonces presidenta Dilma Rousseff en la Ley Antiterrorista (13.260 de 2016), derivada del Proyecto de Ley 101/2015 del Parlamento Europeo y del Consejo de Ministros. En aquel momento, los vetos se justificaron por la intención de evitar cualquier posible criminalización de las manifestaciones promovidas por movimientos sociales. Sometido a votación en mayo de 2016, los vetos fueron ratificados con el apoyo de más de 300 diputados, lo que evitó la necesidad de una votación en el Senado.

Lasier, sin embargo, cree que el expresidente mutiló la legislación, dejándola ineficaz. El ponente, el senador Magno Malta (PR-ES), coincide con su colega y recomienda la aprobación del proyecto de ley. En su opinión, el PLS 272/2016 «corrige las distorsiones derivadas del veto presidencial». La preocupación manifestada por el Poder Ejecutivo al vetar estas disposiciones era, a su juicio, infundada.

El proyecto de ley 272/2016 tiene como objetivo tipificar como actos de terrorismo las siguientes acciones, previamente prohibidas: incendiar, vandalizar, saquear, destruir o hacer explotar medios de transporte o cualquier propiedad pública o privada, así como interferir, sabotear o dañar sistemas informáticos o bases de datos. La pena prevista para todas estas acciones será de entre 12 y 30 años de prisión, además de sanciones correspondientes a la práctica de amenazas o violencia.

Propuesta

Para intentar poner fin a la controversia en torno al punto más criticado de la propuesta, la senadora Ana Amélia (PP-RS) dijo que defenderá la aprobación del texto tal como se presentó originalmente, sin la enmienda del ponente, que clasifica las motivaciones político-ideológicas relacionadas con los actos considerados terroristas.

La propuesta se encuentra en trámite definitivo en la Comisión de Constitución, Justicia y Ciudadanía (CCJ) del Senado, lo que significa que, de ser aprobada por dicha comisión, podrá ser remitida directamente a la Cámara de Diputados para su análisis, sin necesidad de pasar por el pleno del Senado. Este proceso solo podrá retrasarse si un senador solicita que el asunto se debata en el pleno de la Cámara.

También en la CCJ (Comisión de Constitución, Justicia y Ciudadanía), el senador Randolfe Rodrigues (Rede-AP) presentó un voto particular en contra del proyecto de ley PLS 272/2016. Dos argumentos sustentan su postura: un defecto de procedimiento y la inconstitucionalidad del texto. Según el senador, resulta evidente en el espíritu del proyecto de ley que este «se opone a los valores republicanos y democráticos esenciales para el correcto funcionamiento del Estado». El voto particular solo se considerará si la opinión del ponente es rechazada por la mayoría.