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Tras acoso sexual, Silvio Almeida es acusado de acoso moral

El sociólogo Leonardo Pinho, exdirector del Ministerio de Derechos Humanos, denunció haber sufrido diversos tipos de agresiones y amenazas por parte de Silvio Almeida

Silvio Almeida (Foto: Filipe Araújo/MINC)

247 - dijo el sociólogo Leonardo Pinho, exdirector del Ministerio de Derechos Humanos, al periodista Guilherme Amado, en el portal MetrópolisTras recibir una llamada amenazante el día 5, mientras conducía por la Carretera Bandeirantes, de regreso de Valinhos (SP) a São Paulo. Según Pinho, hasta entonces había optado por guardar silencio por temor a represalias, pero tras la supuesta llamada amenazante, decidió contar a la prensa lo sucedido con su exjefe.

Pinho, candidato a la alcaldía de Valinhos por el Partido de los Trabajadores (PT), declaró que la llamada provino de un número desconocido y contenía amenazas relacionadas con su colaboración anónima en una investigación sobre acoso moral y sexual contra el exministro Silvio Almeida. Pinho renunció al ministerio tras, según afirma, sufrir episodios de acoso moral por parte de Almeida. 

Según él, su relación con Silvio se deterioró principalmente cuando se negó a cumplir órdenes que consideraba ilegales, como grabar reuniones del Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) sin autorización. "Eres mi empleado, lo vas a hacer", dijo. "Le respondí: 'No lo haré, y tienes una herramienta sencilla —el despido— si crees que estoy fallando'". Luego cambió de tema.

Pinho cuenta que uno de los días en que Almeida tuvo una reacción airada fue cuando, en una reunión en octubre de 2023, llevó al ministro quejas que había escuchado en el Ministerio de Igualdad Racial, con quien tuvo reuniones de trabajo, sobre la mala relación entre el ministro y Anielle Franco.

El ministro perdió el control, angustiado, cuando mencioné a Anielle. Me dijo: "¿Qué insinúas? Soy ministro de Estado, tú eres un pedazo de mierda". No entendí y temí que me atacara.

El ahora exdirector dice que en una ocasión también lo llamaron "desvergonzado". "Golpeó la mesa, se golpeó el pecho, se puso agresivo, gritó, se levantó de la silla y se acercó a mi lado, a unos 20 centímetros, para intimidarme. Pensé que me iba a atacar".

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