Del "profético" Claudio Fonteles: "Hablar revela quién es una persona".
Según Marcelo Auler, de Periodistas por la Democracia, "fue un intento vano y desesperado del ahora capitán-presidente de desacreditar las críticas dirigidas hacia él por los participantes del carnaval en diversos rincones del país. Intentó desacreditar a los grupos de carnaval recurriendo a un episodio lamentable y totalmente reprobable —aunque aislado— que ocurrió en uno de los miles de desfiles que tuvieron lugar en las calles de las ciudades brasileñas".
Por Marcelo Auler, en tu blog y para el Periodistas por la democracia Claudio Fonteles, laico franciscano y exfiscal general de la República (2003-2005) durante el primer gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, tras ser el más votado en su categoría, recurre constantemente a textos bíblicos y pronunciamientos papales en los comentarios y crónicas que publica en su blog. Lo hace enmarcado en el contexto social y político que vive el país.
El lunes (04/03) de Carnaval, su publicación se dirigió a los comentarios despectivos en las redes sociales de uno de los hijos del presidente Bolsonaro, el diputado federal electo por São Paulo, Eduardo, y seguidores del capitán-presidente.
Estaban hablando de la muerte prematura de Arthur, nieto del expresidente Lula, que tenía siete años. Al fin y al cabo, Fonteles había vivido la misma dolorosa experiencia: perdió a su nieta, Ana Clara, con tan solo siete años, en un accidente de coche.
Según el ex Fiscal General de la República –considerado un ícono entre sus colegas–, las publicaciones del congresista Bolsonaro destilaron y propagaron un “odio irracional” al alentar las celebraciones por la muerte de un niño y porque “pisotean el profundo dolor de quienes son abuelos y se ven sorprendidos por la muerte repentina de sus nietos”.
Utilizando textos del Antiguo Testamento, Fonteles demuestra que el habla de las personas —y él mismo la compara con las publicaciones en redes sociales actuales— revela la personalidad de su autor, al igual que el fruto de un árbol muestra cómo fue cultivado. Refiriéndose al texto bíblico, advierte:
"No alabes a nadie antes de oírle hablar: esa es la prueba de fuego de la gente..
Fonteles no imaginaba que su mensaje del lunes resultaría profético. Encajaba a la perfección, 24 horas después, ante la locura del comentario publicado en Twitter por el padre de Eduardo, el presidente Bolsonaro. Un comentario que, a la vez, pisoteaba la educación, el sentido común, la ética y el decoro mismo del cargo que ostenta gracias a unas elecciones sospechosas de haber sido manipuladas.
Fue un intento vano y desesperado del ahora capitán-presidente por minimizar las críticas que le dirigían los participantes del carnaval en diversos rincones del país. Intentó desacreditar a los grupos carnavalescos recurriendo a un episodio lamentable y totalmente reprobable —aunque aislado— ocurrido en uno de los miles de desfiles que tuvieron lugar en las calles de las ciudades brasileñas. Se centró en un solo caso para desacreditar el rechazo de millones de brasileños al comportamiento que él y sus hijos han demostrado en poco más de 60 días de (mal)gobierno.
En su total falta de humildad y espíritu democrático para aceptar críticas y opiniones contrarias, recurrió al ataque. Al hacerlo con una publicación/discurso inapropiado, demostró una vez más quién es en realidad.
Puede que haya cavado su propia tumba, puesto que, como todos recuerdan, la Ley 1.079, que define los delitos de responsabilidad, incluye entre los casos que pueden generar mala conducta administrativa "actuar de manera incompatible con la dignidad, el honor y el decoro del cargo".
A raíz de la publicación absurda del capitán-presidente, conviene destacar una pregunta planteada por Fonteles y su respuesta. Ambas encajan a la perfección con el capitán-presidente, para gran disgusto de sus seguidores/simpatizantes:
"¿Cómo se crían las personas que dicen cosas tan bárbaras? ¿En qué tipo de ambiente crecen?"
Ciertamente, albergan en su interior profundas penas, dolores y frustraciones.
Tal vez en la infancia, la adolescencia, la juventud e incluso ahora en la edad adulta, anhelaban crecer en un hogar pacífico, aun en medio de las dificultades diarias, pero un hogar pacífico porque el amor tendría la última palabra: un amor que respeta, acoge, une y anima, no un mandato autoritario que asusta y reprime todo, generando así soledad, resentimiento, agresión y locura.
Al capitán-presidente, si aún es válido, aquí está el propio consejo de Fonteles al final de su texto:
"No escribas nada, examínalo todo cuidadosamente primero."
Lea el texto completo en Blog de Marcelo Auler