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Esta línea nunca terminará.

Obama da una señal (demasiado tímida) de que podría extender la duración de las visas estadounidenses.

Uno de los puntos más delicados en la agenda de Barack Obama para Brasil se abordó durante una breve reunión entre el presidente estadounidense y empresarios brasileños en el Palacio de Itamaraty. En esa ocasión, Obama declaró que él y Dilma Rousseff estaban discutiendo la extensión de las visas para ambos países. La visa, que anteriormente tenía una validez de cinco años, se ha extendido a diez. Sin embargo, no fijó una nueva fecha de vencimiento ni mencionó la posibilidad de revocar el requisito de visa.

En otro tema de interés para los líderes empresariales, Obama habló de las dificultades de su país para incrementar el comercio bilateral a corto plazo. "Estamos saliendo de una recesión", afirmó. "Pero nos conviene a largo plazo fortalecer los lazos entre las dos economías más grandes del continente". El presidente estadounidense posicionó a Brasil como "un actor importante" en el mercado energético global, tras los descubrimientos de petróleo presalino. En el Palacio de Planalto, ya había manifestado su disposición a convertirse en un cliente importante del país en este sector.

Además de hablar de comercio, Obama volvió a mencionar los Juegos Olímpicos de 2016. "Lula ganó esta vez", dijo el estadounidense, refiriéndose a la competencia en la que Río de Janeiro obtuvo el derecho a albergar los Juegos, superando a Madrid, Tokio y Chicago, bastiones electorales del presidente estadounidense. Obama también se centró en la Ronda de Doha de negociaciones comerciales. "Necesitamos darle un gran impulso", afirmó. Brasil, como miembro del G20 (un grupo de países en desarrollo), e India fueron dos de los principales opositores a las propuestas estadounidenses para concluir la iniciativa.