Incentivados por Bolsonaro, los casos de violencia política y electoral aumentaron un 23% en 2022, según investigación.
Una investigación del Observatorio de Violencia Política y Electoral de Unirio indica que en el primer semestre de 2022 se registraron 214 casos, frente a 174 en el mismo periodo de 2020.
247 - Los casos de violencia política y electoral registrados en Brasil durante el primer semestre de 2022 aumentaron un 23 % en comparación con el mismo período de 2020, cuando se celebraron elecciones municipales. Según el Observatorio de Violencia Política y Electoral, creado por el Grupo de Investigación Electoral de la Universidad Federal del Estado de Río de Janeiro (GIEL/UNIRIO), se registraron 174 episodios de violencia entre enero y junio de ese año, en comparación con los 214 registrados en el mismo período de este año.
Según el diario El GloboLos datos incluyen amenazas, agresiones y ataques contra políticos y sus familias. Según el informe, «el más reciente muestra que, de abril a junio de este año, se registraron 101 episodios, lo que representa un aumento del 17,4 % en el número de casos en comparación con el mismo período de 2020».
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El recuento no incluye la muerte del militante del PT Marcelo Arruda a manos del terrorista de Bolsonaro Jorge José Guaranho, en Foz do Iguaçu (PR), el sábado (9). El asesinato debería incluirse en el próximo boletín, que abarca los meses de julio, agosto y septiembre.
Según el estudio, se registraron 24 muertes en 14 estados brasileños, la mayoría en Paraná, donde se registraron cuatro homicidios de este tipo. «Sin embargo, si se consideran todos los tipos de violencia política y electoral, São Paulo lidera con 17 casos, seguido de Bahía y Río de Janeiro, con 10 cada uno, Minas Gerais (8) y Paraná (7). No se identificaron casos en Acre, Alagoas, Amapá ni Roraima», señala la publicación.
Las amenazas fueron el tipo de violencia más frecuente. En total, 37 líderes sufrieron algún tipo de intimidación. Le siguieron las agresiones (27 casos), los homicidios (19), nueve intentos de asesinato, cinco homicidios de familiares, dos secuestros y dos secuestros de familiares. Si bien Paraná registró el mayor número de asesinatos, la región que concentró la mayor cantidad de muertes de este tipo fue el Nordeste, con 10, destaca el informe.
Lo que podríamos experimentar de nuevo este año es violencia poselectoral, que podría extenderse a gran escala entre los votantes. Se combinan dos elementos: el discurso de intolerancia política y el de fraude electoral, este último principalmente característico del presidente Jair Bolsonaro y sus partidarios. Este es el riesgo que corre la democracia, afirma Felipe Borba, coordinador del GIEL.
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