Los extranjeros no pueden controlar tierras en Brasil, dice Lênio Streck
Jurista dice que es una cuestión de soberanía nacional y critica el uso de empresas como subterfugio
247 - Em artículo publicado este lunes en el periódico Estado de São PauloEl jurista Lênio Streck argumentó que la soberanía nacional está intrínsecamente ligada al control de la tierra en el territorio brasileño. Según él, la Constitución Federal de 1988 impone claras restricciones a la adquisición de propiedades rurales por parte de extranjeros, y cualquier interpretación contraria constituiría una grave afrenta a los principios fundamentales que rigen el país.
Streck comienza su análisis recordando el concepto de soberanía acuñado por Jean Bodin, enfatizando que, si bien la globalización y la tecnología han redefinido muchos aspectos de la gobernanza, el control territorial sigue siendo un elemento innegociable del poder estatal. «El territorio, la tierra y los árboles escapan a la regulación de algoritmos y software», afirmó.
El debate constitucional y la soberanía nacional
Para respaldar su argumento, Streck cita el Artículo 190 de la Constitución, que establece que la adquisición de tierras por parte de extranjeros debe estar regulada y limitada por ley. Señala que la Ley n.º 5.709/1971, aunque promulgada durante el régimen militar, fue ampliamente acogida por el nuevo orden constitucional, dada su adecuación al "sentido de soberanía nacional".
El texto constitucional es claro. No cabe ninguna interpretación que permita la venta de tierras rurales a extranjeros sin control. Esta restricción es una orden institucionalizada por la Constitución de 1988, argumentó el jurista.
El peligro del subterfugio legal
Lênio Streck advierte, sin embargo, que desde la crisis de 2008, ha habido un creciente intento por parte de extranjeros de eludir las restricciones legales mediante artimañas legales. Menciona estrategias como la propiedad extranjera de empresas brasileñas, la cesión de derechos de superficie y arrendamientos disfrazados de sociedades forestales.
"Lo que está en juego es la soberanía de Brasil y los compromisos adquiridos con el pueblo brasileño. Permitir tales maniobras es renunciar a la soberanía sobre nuestro propio territorio", enfatizó Streck, subrayando que el control de la tierra es fundamental para la seguridad alimentaria, la reforma agraria y la preservación del medio ambiente.
STF: entre lo fácil y lo trágico
El artículo también aborda el papel decisivo del Supremo Tribunal Federal (STF), que analiza la Demanda por Incumplimiento de un Precepto Fundamental (ADPF) n.º 342 y la Acción Civil Original n.º 2.463. Para Streck, la decisión debería ser sencilla, ya que la Constitución es clara, pero el riesgo de una interpretación errónea podría tener consecuencias trágicas para la soberanía nacional.
"Si el Supremo Tribunal Federal declara inconstitucionales las restricciones previstas en la Ley nº 5.709/1971, Brasil podría encontrarse en una paradoja: en un régimen plenamente democrático, protegiendo menos su soberanía que bajo una Constitución autoritaria", criticó.
Streck concluye su análisis afirmando que la soberanía territorial es la condición esencial para la existencia de una República soberana. Critica cualquier intento de flexibilizar las restricciones a la venta de tierras a extranjeros, considerándola una amenaza para el futuro del país. «Vender tierras sin control es permitir enclaves dentro de Brasil. Esto no es ni moderno ni constitucional», concluyó.


