Estados Unidos dona tanques a Brasil.
Tanques que no necesariamente participarán en operaciones de ataque directo, sino más bien en operaciones de apoyo, ya que no están equipados con armamento pesado; esta tendencia a adquirir equipo militar extranjero, además de desmantelar la naciente industria brasileña, contribuye a desalentar la producción nacional para suplir las deficiencias actuales del Ejército brasileño.
Por Pettersen Filho, Diálogos del Sur - Estos tanques no participarán necesariamente en operaciones de ataque directo, sino más bien en tareas de apoyo, ya que no están equipados con armamento pesado, como cañones ni blindaje especializado. Su función es complementar a los actuales tanques Leopard alemanes, recientemente adquiridos de segunda mano por el Ejército.
Esta tendencia de adquirir equipo militar extranjero a expensas de la industria nacional, además de desmantelar la incipiente industria brasileña, contribuye enormemente a desalentar la producción nacional para abordar las deficiencias actuales del Ejército brasileño.
En la década de 1980, Brasil era uno de los tres mayores productores de tanques del mundo. Engesa desarrolló los tanques blindados nacionales Cascavel y Urutu, que se exportaban a Latinoamérica, África y Oriente Medio. El boicot internacional impuesto por Estados Unidos, que embargó las exportaciones a Libia e Irak, sumado al impago de Irak a la empresa y la falta de pedidos del Ejército brasileño, justo cuando Engesa desarrollaba el Osório —el primer tanque pesado brasileño—, provocó su desaparición.
La reciente donación de Estados Unidos obliga a Brasil a depender de este país para la reposición de equipos y repuestos, un factor intolerable en tiempos de guerra. Venezuela e Irán poseen modernos cazas F-16 y F-14 inmovilizados en tierra por falta de repuestos, ya que Estados Unidos se niega a suministrarlos a gobiernos que considera hostiles. Esta donación, además de privarnos de valiosos empleos, soberanía e independencia, se asemeja mucho más a un caballo de Troya.
Basta con preguntarle a Venezuela, a punto de ser invadida por la coalición que formará el tío Sam para imponerle a ese país y a su rico petróleo la misma “democracia” que llevó a la ruina de Libia, Siria, Afganistán e Irak…
¡Es, finalmente, la Pax Americana!