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Gobernadores del Nordeste renuevan su apoyo a Dilma.

Un importante movimiento político ocurrió en el IV Foro de Gobernadores del Nordeste, poco después del anuncio de la ruptura entre el presidente de la Cámara, Eduardo Cunha (PMDB-RJ), y el gobierno federal; los gobernadores defienden que la crisis política en el Congreso no puede interferir en la constitucionalidad del mandato presidencial, ya que no aceptan cualquier interrupción de la gobernabilidad.

Un importante movimiento político tuvo lugar en el IV Foro de Gobernadores del Nordeste, poco después del anuncio de la ruptura entre el presidente de la Cámara, Eduardo Cunha (PMDB-RJ), y el gobierno federal; los gobernadores argumentan que la crisis política en el Congreso no puede interferir en la constitucionalidad del mandato presidencial, ya que no aceptan cualquier interrupción de la gobernabilidad (Foto: Gisele Federicce)

Por Walter Santos, de Teresina, para 247 Un nuevo acontecimiento en el panorama político brasileño. El IV Foro de Gobernadores del Nordeste, que reunió a los nueve estados, si bien centró su agenda en abordar la crisis de seguridad, los problemas del sistema de pensiones y la inversión en mayor cantidad de recursos en ciencia y tecnología, terminó produciendo el evento político más significativo este viernes: la aprobación de una carta de apoyo político al gobierno de Dilma Rousseff.

El apoyo formal de los gobernadores tiene un efecto importante porque se traduce en acción política inmediata tras la decisión del presidente de la Cámara, Eduardo Cunha, de romper con el gobierno federal y declararle la guerra.

La posición lógica y de consenso de los gobernadores del nordeste se basa esencialmente en el argumento de que la crisis política en el Congreso Nacional no puede interferir en la constitucionalidad del mandato de la presidenta Dilma, ya que no aceptan ninguna interrupción de la gobernabilidad.

Gobernadores de varios partidos han expresado su preocupación por la crisis política creada por el líder de la Cámara de Diputados, pero argumentan que hay que preservar la gobernabilidad y por eso no aceptan una ruptura o un impeachment, como ha sugerido Eduardo Cunha.

El foro, impulsado inicialmente por el gobernador de Paraíba, Ricardo Coutinho, en diciembre pasado, ha sofocado definitivamente la importancia política de la SUDENE. Aun así, ha servido como un movimiento multipartidista para reforzar al gobierno de Dilma en sus momentos más difíciles.

La importancia está en el apoyo abierto a posiciones partidarias, como destacó el gobernador Renan Filho, de los partidos PMDB y PSB, lo que deja a Eduardo Cunha con una fuerte base política opuesta a su intento de derrocar al gobierno de Dilma.

En resumen, el Nordeste vuelve a jugar un papel clave en la trayectoria del presidente.