El Gobierno estudia volver al horario de verano para evitar el racionamiento energético
La sequía de este año ya es considerada la peor en la historia del país, según el Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemadem).
(Reuters) - El ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, dijo este miércoles que el gobierno está evaluando la necesidad de volver al horario de verano, dada la grave sequía que viene afectando el funcionamiento del sector eléctrico brasileño.
"Estamos en proceso de evaluar si es necesario o no el horario de verano... es algo que está sobre la mesa, pero no ha habido una decisión, sobre todo porque depende de las precipitaciones", dijo Silveira a los periodistas.
"Cuando exista alguna posibilidad que apunte a una solución para la asequibilidad tarifaria y la seguridad del sector, es importante evaluarla", agregó el ministro, afirmando que esta política podría eventualmente ayudar al operador ONS a atender las horas punta.
El horario de verano, descontinuado en 2019, tenía como principal objetivo reducir el consumo de electricidad entre la tarde y la noche, aprovechando mejor la luz natural adelantando los relojes una hora.
El regreso de esta política se consideró hace unos años, especialmente en el contexto de la crisis hídrica de 2021, que llevó al gobierno a movilizar una serie de recursos para evitar problemas en el suministro energético.
Sin embargo, los estudios realizados en aquel momento demostraron que el regreso del horario de verano no generaría un ahorro energético significativo, ya que la reducción observada en el consumo nocturno máximo se compensa con un aumento del consumo en otros momentos. El análisis previo también indicó que no habría impacto en el suministro eléctrico.
Silveira también dijo a la prensa que el gobierno está "totalmente en contra" de la enmienda sobre energía solar distribuida que fue incluida a último momento en el proyecto de ley del Combustible del Futuro, aprobado por el Senado la semana pasada.
La enmienda amplía los plazos para que los proyectos de generación distribuida, subsidiados con las facturas de electricidad, inicien operaciones tras la autorización de las distribuidoras. Según el ministro, de aprobarse, la medida tendría un impacto anual de R$2,4 millones a través de la Cuenta de Desarrollo Energético (CDE).
"No hay ninguna justificación técnica, ninguna lógica... Estamos totalmente en contra y he hecho un llamamiento a los parlamentarios para que tengan sentido común", afirmó Silveira, subrayando que la energía solar ya está bien implantada en el país y no necesita incentivos adicionales.


