INICIO > Brasil

Un "historiador" del partido PSDB vuelve a defender el golpe de Estado contra Dilma.

Según Marco Antonio Villa, las crisis políticas y económicas persisten porque la clase dirigente no ha encontrado una salida segura: «Es necesario profundizar. Un simple cambio de presidente no basta. El mayor temor de Brasilia es tener que enfrentarse al verdadero Brasil. El Brasil que ya no quiere ver la corrupción permeando las acciones del Estado, un método siniestro de gestión y de desacreditar la política, "reduciéndola al nivel subordinado de la delincuencia institucional", como bien escribió el ministro Celso de Mello».

Según Marco Antonio Villa, las crisis políticas y económicas persisten porque la clase dirigente no ha encontrado una salida segura: «Es necesario profundizar. Un simple cambio de presidente no basta. El mayor temor de Brasilia es tener que enfrentarse al verdadero Brasil. El Brasil que ya no quiere ver la corrupción permeando las acciones del Estado, un método siniestro de gestión y de desacreditar la política, "reduciéndola al nivel subordinado de la delincuencia institucional", como bien escribió el ministro Celso de Mello» (Foto: Roberta Namour).

247 El historiador Marco Antonio Villa, afín al PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña), defendió una vez más el golpe de Estado contra el gobierno de Dilma Rousseff.

Según él, las crisis políticas y económicas persisten porque la clase dirigente no ha encontrado una salida segura: «La principal dificultad para encontrar una solución política al estilo de la (triste) tradición brasileña se debe principalmente a la sociedad civil. Hoy, con todas sus limitaciones, se está organizando y movilizando independientemente del Estado y sus brazos, como los partidos políticos».

«Es necesario profundizar. Un simple cambio de presidente no basta. El mayor temor de Brasilia es tener que enfrentarse al verdadero Brasil. El Brasil que ya no quiere ver la corrupción permeando las acciones del Estado, un método siniestro de gestión y de desacreditar la política, "reduciéndola al nivel subordinado de la delincuencia institucional", como bien escribió el ministro Celso de Mello», añade (leer). más).