Las inversiones militares del gobierno de Lula superan a las de Bolsonaro, pero los gastos de personal siguen siendo elevados.
En 2022, el último año del gobierno de Jair Bolsonaro, el 6,8% del presupuesto de defensa se destinó a inversiones. El año pasado, la cifra aumentó al 7,4%.
247 - Los dos primeros años del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores) presenciaron avances en el sector de defensa nacional, como el aumento de las tasas de inversión, pero también persistieron los desafíos relacionados con el gasto en personal, especialmente en las Fuerzas Armadas. Bajo el ministro de Defensa, José Múcio Monteiro, Brasil experimentó un aumento en la cantidad asignada a inversiones en defensa. En 2022, el último año del gobierno de Jair Bolsonaro (Partido de los Trabajadores), el 6,8% del presupuesto de defensa se destinó a este rubro. El año pasado, la cifra aumentó al 7,4%, ajustada a la inflación, de R$8,6 millones a R$9,2 millones.
Sin embargo, según la FSPSe observó una disminución en los salarios del personal militar activo y retirado, que pasó del 80% al 78,2%. Esta reducción refleja la falta de ajustes para esta categoría, sumada a distorsiones en el uso de recursos en el sector militar. Los datos del sistema de monitoreo de la ejecución presupuestaria federal del Senado y el Tesoro indican que, a pesar de la mejora marginal en el perfil del gasto, los gastos de personal se mantienen elevados, representando el 60% del personal retirado.
A pesar de los esfuerzos por reequilibrar las cuentas, el gasto en personal militar brasileño sigue siendo elevado, y es poco probable que las reformas previsionales, como la de 2019, y los nuevos planes de jubilación modifiquen sustancialmente esta situación. En el ámbito político-militar, el debate sobre el control de estos gastos ha sido complejo, especialmente debido a las tensiones entre el gobierno y la Armada. El ministro de Defensa, José Múcio Monteiro, ha buscado equilibrar estas relaciones, pero incluso ha considerado dimitir.
En cuanto a la inversión, Brasil aún está lejos de alcanzar la meta ideal recomendada por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que sugiere que el 20% del presupuesto de defensa se asigne a equipos y programas relacionados. Si bien solo tres de los 32 miembros actuales de la OTAN cumplieron esta meta para 2024, persiste la presión internacional sobre Brasil para que incremente sus inversiones. El objetivo de gasto total del 2% del producto interno bruto (PIB), establecido por la alianza desde 2006, ha sido una demanda creciente, especialmente durante la administración de Donald Trump, quien ha presionado para que los miembros del bloque alcancen el 5% del PIB, una cifra muy superior a la inversión actual de Brasil.
Entre los principales proyectos de defensa brasileños de los últimos años se encuentra la adquisición de los cazas suecos Saab Gripen, cuyo costo en 2024 fue de R$1,5 millones, casi R$500 millones más de lo previsto inicialmente. Otros proyectos destacados incluyen el programa de submarinos de la Armada (R$960 millones), el programa de control de tráfico aéreo de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) (R$840 millones), el programa Calha Norte (R$720 millones) y la adopción por parte de Suecia del carguero Embraer KC-390 (R$690 millones).


