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Josias de Souza: Temer reunificó el país, pero contra su propia figura.

El periodista Josias de Souza afirma que, dos años después del impeachment de la presidenta electa Dilma Rousseff y la llegada al poder de Michel Temer, el miembro del PMDB "puede presumir de haber cumplido el 50% de sus objetivos. No logró pacificar el país. Pero reunificó a los brasileños, solo contra sí mismo. Según Datafolha, siete de cada diez brasileños desaprueban a Temer. Es el presidente más impopular del Brasil redemocratizado", enfatiza.

El periodista Josias de Souza y Michel Temer (Foto: Paulo Emílio)

247 - El periodista Josias de Souza afirma que, dos años después del impeachment de la presidenta electa Dilma Rousseff y la llegada al poder de Michel Temer, el miembro del PMDB "puede presumir de haber cumplido el 50% de sus objetivos. No logró pacificar el país. Pero reunificó a los brasileños, solo contra sí mismo. Según Datafolha, siete de cada diez brasileños desaprueban a Temer. Es el presidente más impopular del Brasil redemocratizado", señala.

Según Josias, «en política, Temer se ha convertido en un personaje radiactivo. Cualquier candidato presidencial que se le acerque corre el riesgo de derretirse. En economía, es como el teflón al revés. Nada bueno se adhiere a su imagen. Abrumado por una ola de impopularidad, Temer se ha convertido en un gestor de crisis en busca de una marca. Se autoproclamó el «presidente de las reformas». Sin embargo, se perdió en una paradoja: mantuvo la cabeza centrada en las reformas, pero sus pies estaban atascados en el barro. El reformismo de Temer no se extendió a la ética», afirma.

El gobierno de Temer empezó de la peor manera posible, con un gabinete chapucero, parcelado y convencional. Empezó a decaer con el acuerdo de culpabilidad de JBS y la maleta con 500 reales que Joesley Batista le había entregado a Rodrigo Rocha Loures. El mandato interino terminará de forma melancólica. Dos cargos criminales, quizás tres, saldrán del congelador. El presidente descenderá por la rampa del Palacio de Planalto hacia la calle de la amargura, rezando para no recibir la visita de la Policía Federal a la mañana siguiente», concluye.

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