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Los jueces ganan más poderes sobre el crimen organizado.

La presidenta Dilma Rousseff firmó hoy un proyecto de ley que obligará a la justicia y al Ministerio Público a adoptar medidas de seguridad más estrictas para jueces y fiscales; la publicación del texto ocurre un año después de la ejecución de la jueza Patrícia Acioli, quien recibió 16 disparos; la medida debe cubrir casos como el de Moreira Leite (derecha), quien abandonó la investigación sobre Carlos Cachoeira después de recibir amenazas.

Jueces ganan más poderes sobre el crimen organizado (Foto: Edição/247)

Renata Giraldi, reportera de Agência Brasil, Brasilia El Ministerio Público y los tribunales tendrán 90 días para adoptar una serie de medidas de seguridad destinadas a garantizar el avance y el juicio de los casos que involucran a organizaciones criminales. La Ley 12.694, aprobada por el Congreso Nacional, fue sancionada por la presidenta Dilma Rousseff. El texto se publica en la edición de hoy (25) del Diario Oficial de la Unión.

La iniciativa surge un año después del asesinato de la jueza Patrícia Acioli, de 47 años, en Niterói, Río de Janeiro. La jueza fue asesinada por dos hombres encapuchados que dispararon al menos 16 tiros. Patrícia Acioli investigaba el crimen organizado en la región. El caso cobró relevancia nacional porque los magistrados clasificaron el crimen como un atentado contra la democracia.

En el texto publicado hoy, los jueces, los miembros del Ministerio Público y sus familiares podrán recibir protección especial si se consideran amenazados. Esta protección especial podrá ser brindada por la Policía Judicial, los organismos de seguridad institucional y los agentes de policía. «La provisión de protección personal se comunicará al Consejo Nacional de Justicia o al Consejo Nacional del Ministerio Público, según corresponda», indica el texto.

La decisión permite al juez responsable de los casos que involucran a organizaciones criminales tomar medidas como revocar la prisión preventiva y trasladar a los sospechosos a cárceles de máxima seguridad.

Según el texto, se entiende por organización criminal una asociación de tres o más personas que se dividen tareas con el fin de obtener ventajas mediante la comisión de delitos. La asociación dentro de organizaciones criminales puede conllevar una pena de cuatro años de prisión. Para determinar las medidas de seguridad, el magistrado podrá convocar una comisión.

La ley también estipula que los tribunales deben tomar medidas para reforzar la seguridad de sus edificios en caso de amenazas a los juicios en curso. Según el texto, se podrá reforzar el control de acceso a los edificios y se podrán instalar detectores de metales y cámaras de vigilancia.

Además, los vehículos utilizados en investigaciones y juicios a organizaciones criminales podrán contar temporalmente con placas especiales para evitar la identificación de los usuarios.