Líderes indígenas del estado Amazonas: nuestros derechos no son negociables.
Varios líderes indígenas participaron en el IV Encuentro de Educación y Salud Indígena de Amazonas, celebrado en Manaos del 12 al 14 de diciembre. Durante el foro, los pueblos indígenas enfatizaron: «Nuestras tierras son inalienables, indisponibles y nuestros derechos no son negociables». A partir de este encuentro, los pueblos indígenas definieron nueve puntos principales de lucha, que incluyen el respeto a los derechos humanos y la no marginación de los pueblos indígenas.
Por Luis Miguel Modino, en Portal CEBS de Brasil La educación y la salud siempre han formado parte de las demandas de las organizaciones indígenas. De hecho, estas son algunas de las causas de la migración indígena a las ciudades, que amenaza el ecosistema amazónico y da lugar a invasiones externas por parte de quienes ven la Amazonía como un lugar de explotación descontrolada.
Discutir estas cuestiones ha sido el principal objetivo del IV Encuentro de Educación y Salud Indígena en Amazonas, organizado por el Foro de Educación Escolar Indígena de la Amazonia – FOREEIA, realizado en Manaus del 12 al 14 de diciembre, en el intento de delinear estrategias en defensa de las causas indígenas, como la existencia digna, los derechos colectivos, el territorio, la educación, la salud, la cultura, la justicia social y la democracia.
Como reconoce el antropólogo indígena Gersen Baniwa, uno de los grandes inspiradores de las políticas educativas indígenas, "el mayor desafío es, sin duda, la dificultad del Estado brasileño en reconocer derechos específicos y diferenciados", especificó, según el profesor de la Universidad Federal de la Amazonía, "en el reconocimiento y promoción de las culturas, tradiciones, lenguas y conocimientos indígenas únicos", una realidad que, a pesar de las garantías legales, no se lleva a la práctica porque "no se valora las lenguas, pedagogías, conocimientos, formas de educar y formas de pensar de las culturas indígenas", según el antropólogo indígena.
En este sentido, Gersen Baniwa reconoce que, con la llegada del nuevo gobierno brasileño, «la mayor amenaza es la anulación de todos los derechos conquistados en los últimos treinta años», lo que volvería a la situación de hace 50 años, poniendo en peligro «el derecho al territorio, a la autonomía étnica, comunitaria y cultural de los pueblos indígenas y el acceso a políticas públicas, como la educación y la salud diferenciadas». Sobre todo, «las amenazas se centran en la cuestión territorial, que es el corazón de la identidad indígena», cuya falta de reconocimiento conlleva la pérdida de todo lo demás, incluida la «identidad indígena, cuyo punto de referencia es el territorio, algo establecido en las cosmovisiones indígenas», afirma el profesor Baniwa.
En el documento final de la reunión, los pueblos indígenas dejaron claro que hay elementos que no están dispuestos a ceder, dando un firme "¡Resiste!" y afirmando con vehemencia que sus tierras son derechos inalienables e innegociables, lo que refleja el clima de demandas presente durante toda la reunión, "en un escenario que apunta a la reducción de los derechos indígenas conquistados durante años de lucha", como afirma el documento. Estas demandas fueron entregadas a representantes de diferentes esferas gubernamentales en una ceremonia pública celebrada en la Universidad Federal de la Amazonía.
Como reconoció Guenter Francisco Loebens, del Consejo Indígena Misionero (CIMI), los logros fueron resultado de luchas comunitarias, movimientos organizados y movilización. Si bien esto es necesario, a la vez se vuelve cada vez más difícil porque los movimientos sociales en Brasil tienen una perspectiva de represión contra quienes luchan, según el agente del CIMI, quien insistió en que la única posibilidad es unir las fuerzas individuales y colectivas de los pueblos.
La Iglesia Católica reconoce el valor de los pueblos indígenas, como señaló el director del Servicio Amazónico para la Acción, la Reflexión y la Educación Socioambiental (SARES), el jesuita Paulo Tadeu Barausse, porque «si aún existe la selva sin deforestación, ríos sin contaminación, toda esta biodiversidad, esta riqueza que es la Amazonía, es gracias a la sabiduría de los pueblos indígenas», algo de lo que, en su opinión, «debemos aprender y no siempre ver la cultura indígena con desconfianza y discriminación». A pesar de la persecución sufrida, los pueblos indígenas demuestran ser resilientes, reconoció el jesuita, quien destacó la importancia de la unidad en el momento actual, recordando una frase que se hizo famosa durante la dictadura militar: nadie suelta la mano de nadie.
Beto Goes Yanomami, presidente del Consejo Distrital de Salud Indígena Yanomami de Amazonas y Roraima, reconoció que la salud indígena yanomami se encuentra actualmente en un período de fortalecimiento institucional a través de la Secretaría Especial de Salud Indígena – SESAI.
Este fue un año de conferencias locales entre diferentes pueblos indígenas sobre salud indígena, todo en preparación para la VI Conferencia Nacional de Salud Indígena en Brasilia, en mayo de 2019.
La atención primaria de salud en las aldeas indígenas ha mejorado, aunque aún queda mucho por hacer, como el tratamiento del agua, una mejor infraestructura para los profesionales de la salud y, sobre todo, una mejor atención para los indígenas cuando deben abandonar sus aldeas para recibir tratamiento en centros urbanos. El pueblo indígena yanomami afirma que desea una atención médica indígena diferenciada que respete sus especificidades culturales y su forma de vida. En este sentido, denuncia la discriminación por parte de algunos profesionales de la salud en relación con los rituales de los chamanes.
Respecto al nuevo gobierno, Beto Goes Yanomami señala que los pueblos indígenas están abiertos al diálogo, que deben ser escuchados y que se debe respetar su derecho constitucional a la consulta previa. Reconoce que este es un momento de preocupación, angustia e incertidumbre sobre cómo será la Secretaría de Salud Indígena a partir de enero.
Los pueblos indígenas no quieren renunciar a los logros alcanzados, reafirmando en el documento algunos elementos fundamentales para ellos, como la persistencia en la lucha, afrontar las amenazas, no callar ante posibles ataques, unir fuerzas y voces con otros grupos marginados, en reconocimiento de su autonomía, territorio y derechos garantizados por la ley. Por ello, dejan claro y proclaman a los cuatro vientos que la resistencia es esencial para la existencia.
Lea el texto completo del documento presentado durante el Congreso.
¡Aguanten! Nuestras tierras son inalienables e indisponibles, y nuestros derechos no son negociables.
Nosotros, jefes, docentes y profesionales de la salud de 30 pueblos indígenas y 50 organizaciones indígenas de 35 municipios de Amazonas, junto con líderes indígenas de los estados de Acre, Rondônia, Pará, Roraima, Amapá y Mato Grosso do Sul, nos reunimos del 12 al 14 de diciembre de 2018 en el IV Encuentro de Educación y Salud Indígena de Amazonas, organizado por el Foro de Educación Escolar Indígena de Amazonas (FOREEIA), con la presencia de representantes de entidades aliadas e instituciones gubernamentales. El objetivo fue analizar la realidad actual y debatir estrategias de acción para el movimiento indígena, en un contexto que apunta a una reducción de los derechos indígenas alcanzados tras años de lucha.
La postura política del nuevo gobierno federal de negar los derechos humanos fundamentales, tanto individuales como colectivos, es explícita, con pronunciamientos prejuiciosos, racistas y discriminatorios que afectan a los pueblos indígenas, a los negros, a las mujeres, a la comunidad LGBT, a los trabajadores, a los ancianos, a los pobres y a los grupos marginados, en flagrante desprecio por la Constitución Federal y los tratados internacionales de los que Brasil es signatario.
En cuanto a la Amazonía y la naturaleza, que para nosotros es sagrada, hemos observado una absoluta falta de juicio, ya que el objetivo es desclasificar territorios indígenas para uso colectivo y áreas de protección ambiental en beneficio de la codicia insostenible de la agroindustria, el uso extensivo de monocultivos, empresas madereras y mineras. Además, esta dinámica fomenta la presencia de acaparadores de tierras, oportunistas y todo tipo de prácticas ilegales que favorecen la deforestación, la contaminación ambiental y el aumento de la violencia en el campo, afectando directamente a los pueblos indígenas, las poblaciones tradicionales y los trabajadores rurales.
Esta lógica nos resulta completamente incomprensible, ya que en nuestros territorios todos, sin distinción, hacemos uso colectivo de los recursos naturales que nos ofrece la naturaleza, garantizando vida y futuro para las próximas generaciones.
La intención de atacar a nuestro pueblo es clara: niegan nuestra identidad y los lazos que nos unen a la Madre Tierra y a nuestros territorios tradicionales, incluso mediante el proselitismo religioso, para convertirnos en meros productores integrados a la comunidad nacional, sin reconocer los derechos étnicos específicos que nos diferencian como pueblos indígenas de tradición colectiva. Quieren integrarnos al mercado y, de esta manera, confiscar y dividir nuestras tierras, entregándolas al capital para la explotación irracional de los recursos naturales.
En esta misma línea, la política educativa, guiada por la propuesta "Escuela Sin Partidos Políticos", pretende silenciar a nuestra gente, restringir nuestra capacidad de pensamiento crítico y coartar nuestra libertad de expresión. Esta estrategia busca poner a los jóvenes al servicio del mercado y la servidumbre del capital, negando la importancia del debate, la expresión pedagógica creativa y la reflexión sobre los derechos que los preparan para el ejercicio de la ciudadanía y la valoración de la democracia. La persecución del profesorado es otra estrategia encaminada a este objetivo, transformando a estos educadores en reproductores de la ideología dominante.
En los campos de la educación escolar y la salud indígena, los desafíos siguen siendo enormes, a pesar de los logros del movimiento indígena en los últimos años.
En educación, existe una falta de implementación de políticas públicas específicas, lo que resulta en que el 60% de las escuelas indígenas carecen de edificaciones y condiciones estructurales y pedagógicas adecuadas para atender nuestras especificidades socioculturales y sociolingüísticas.
La disponibilidad de cursos de formación inicial docente en secundaria (formación de docentes indígenas), educación continua y educación superior es limitada y no satisface las necesidades de nuestros pueblos. No existen programas para producir materiales didácticos específicos para las realidades de cada pueblo, la alimentación escolar no está regionalizada, entre otros problemas que imposibilitan ofrecer una educación de calidad a los pueblos indígenas del estado. Muchas lenguas indígenas están amenazadas y en vías de extinción. Nuestros jóvenes están siendo excluidos de diversos niveles educativos, especialmente de la educación secundaria, una obligación constitucional del Estado, donde las propuestas basadas en los principios de interculturalidad y especificidad son escasas. Por lo tanto, la educación no contribuye a la realización de nuestros proyectos de sociedad futuros como pueblos indígenas vinculados a nuestros territorios.
En materia de salud, la atención brindada en aldeas, campamentos base, sedes municipales y otros puntos de atención médica es insuficiente y de baja calidad. Las unidades de salud, si bien no son insuficientes en número, presentan deficiencias en su estructura física y logística operativa, siendo frecuente la escasez de equipos, instrumental médico y medicamentos.
La política de salud indígena implementada en las aldeas no ha sabido integrar los principios y prácticas de la medicina tradicional indígena, incluyendo el uso de plantas medicinales y la sanación espiritual a través del chamanismo. Para abordar esto, es fundamental que los profesionales de la salud, tanto indígenas como no indígenas, que trabajan en las aldeas, en los Centros de Atención de Salud Indígena (CASAI) y en los hospitales reciban capacitación en cursos específicos y diferenciados. Nos preocupa la erosión de los mecanismos de control social dentro del subsistema de salud indígena, lo que afecta nuestra capacidad para influir en los procesos de gestión y toma de decisiones.
Considerando las luchas que el movimiento indígena ha emprendido durante décadas por la afirmación de la identidad y la demarcación de los territorios indígenas, los logros alcanzados en materia de derechos y el sufrimiento que ello ha conllevado para nuestras comunidades y pueblos indígenas, incluyendo el derramamiento de sangre de muchos líderes, reafirmamos que:
No abandonaremos la lucha por nuestros derechos.
• Afrontaremos cualquier amenaza, obstáculo y desafío que amenace la vida y la identidad de nuestro pueblo.
No permaneceremos en silencio ante las violaciones de derechos humanos, como tampoco toleraremos políticas de exclusión y marginación.
• Uniremos fuerzas y voces con otros segmentos de la sociedad urbana y rural, incluidas las comunidades tradicionales que también están marginadas y olvidadas.
• Nuestra autonomía frente al Estado, con el derecho pleno y efectivo a la consulta sobre todas las políticas, proyectos económicos y legislación que nos conciernen.
• No desistiremos de luchar por la demarcación de nuestros territorios, declarados por la Constitución como indisponibles e inalienables, regularizados, ejerciendo el usufructo exclusivo de sus recursos.
Nuestros territorios son sagrados y continuaremos defendiéndolos contra todo tipo de invasión, deforestación y destrucción, sabiendo que al hacerlo estamos contribuyendo al bienestar de toda la humanidad y al futuro del planeta.
• La necesidad de una política indígena del gobierno de Amazonas para fortalecer nuestros proyectos de vida, atendiendo las enormes demandas de los 65 pueblos indígenas del estado y en línea con la legislación vigente.
• La importancia de crear una Subsecretaría de Educación Escolar Indígena en Amazonas, para atender la enorme diversidad sociocultural y lingüística del estado.
Manaus, AM: 13 de diciembre de 2018