Lula recupera impulso político y planea actos de campaña para año electoral.
A principios del año pasado, el escenario era más adverso.
247 - El presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) comienza el año electoral de 2026 en una posición más cómoda que a principios de 2025, impulsado por una combinación de factores internos y externos que han fortalecido su imagen política. Esta información proviene del periódico... Folha de S.Paulo.
A principios del año pasado, el panorama era más adverso. El gobierno federal enfrentó sucesivas crisis de imagen, en particular la difusión de noticias falsas relacionadas con Pix (el sistema de pago instantáneo de Brasil), lo que permitió a la oposición dominar la narrativa económica. Desde entonces, el Palacio de Planalto ha buscado reorganizar su comunicación y reposicionar sus prioridades, una estrategia que comienza a dar sus frutos en vísperas de las elecciones.
A pesar del momento más favorable, el nuevo año trae consigo riesgos significativos. La crisis en Venezuela, sumada a las investigaciones que involucran a Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha, reaviva temas delicados que podrían cobrar fuerza durante la campaña. A esto se suma la incertidumbre en torno a la formación de alianzas electorales en estados clave, como Minas Gerais, donde aún se está consolidando el apoyo al presidente.
Ante la indignación pública, Lula adoptó una postura pública defendiendo las investigaciones y declaró que, si su hijo está involucrado, debe investigarse. Esta estrategia busca evitar acusaciones de injerencia y reforzar el discurso de respeto a las instituciones, un principio central del actual gobierno.
En el ámbito internacional, la serie de enfrentamientos con Estados Unidos abrió el camino para que Lula recuperara la bandera de la soberanía nacional, históricamente asociada a la derecha brasileña. El enfrentamiento comenzó con el aumento de aranceles a los productos brasileños y la aplicación de sanciones bajo la Ley Magnitsky al ministro Alexandre de Moraes del Supremo Tribunal Federal.
El entonces presidente estadounidense Donald Trump utilizó el juicio de Jair Bolsonaro (PL) en el Tribunal Supremo como justificación para medidas comerciales, lo que le valió el apoyo público de Eduardo Bolsonaro. La postura del hijo del expresidente, al defender las medidas de represalia que afectaron a la economía brasileña, debilitó el discurso nacionalista del bolsonarismo y permitió a Lula ocupar ese espacio político.
La reacción del gobierno brasileño y las negociaciones diplomáticas contribuyeron a mejorar la popularidad del presidente. Durante las conversaciones, Trump dio marcha atrás en algunas medidas e incluso elogió públicamente a Lula, un gesto que el gobierno brasileño aprovechó como una señal de fuerza política en el escenario internacional.
Sin embargo, la política exterior sigue siendo un foco de atención. El reciente ataque estadounidense a Venezuela ha reavivado el debate sobre la relación de Lula con Nicolás Maduro. Aunque el gobierno brasileño no ha reconocido las elecciones venezolanas de 2024, la cercanía histórica entre ambos líderes es constantemente utilizada por la oposición para acusar a Lula de complicidad con un régimen autoritario.
Funcionarios del Palacio Presidencial afirman que la estrategia consistirá en evitar que la situación internacional domine el debate electoral. La campaña deberá centrar sus esfuerzos en difundir los resultados del tercer mandato, haciendo hincapié en los indicadores económicos y la aprobación de proyectos prioritarios para el gobierno.
"El último año fue muy positivo para el gobierno del presidente Lula por los buenos resultados en la economía, con una reducción récord del desempleo y la inflación bajo control", afirmó el Ministro de Relaciones Institucionales. Gleisi Hoffmann (PT)También destacó el avance de las propuestas en el Congreso: “Aprobamos agendas muy importantes en el Congreso, como la exención del impuesto sobre la renta con tributación a los más ricos, los programas ‘Gas del Pueblo’ y ‘Luz del Pueblo’, y porque nos involucramos en el debate político de la sociedad, centrado en la justicia fiscal, la soberanía nacional y la defensa de la democracia”.
En el ámbito de la comunicación, el gobierno ajustó su discurso y comenzó a enfatizar la lucha contra los privilegios. El lema oficial se cambió a "Con el pueblo brasileño", en sustitución de "Unidad y Reconstrucción", en un intento por reforzar la identificación con las clases populares y diferenciar al gobierno de los sectores políticos más elitistas.
Este discurso, sin embargo, también genera tensiones. Lula ha entrado en una dinámica de conflicto con una de las principales agendas del Congreso, especialmente del bloque centrista: las enmiendas parlamentarias. El tema se convirtió en un foco de fricción institucional tras las decisiones del ministro Flávio Dino del Supremo Tribunal Federal (STF), que bloquearon e impusieron límites a las transferencias de fondos.
El presidente se alineó públicamente con la Corte Suprema, criticando el volumen de enmiendas obligatorias, lo que generó malestar entre sus aliados. Sin embargo, las alianzas con partidos centristas siguen siendo fundamentales para construir plataformas competitivas en su campaña de reelección.
En Minas Gerais, uno de los principales distritos electorales del país, Lula considera alternativas al senador Rodrigo Pacheco (PSD). Entre los nombres que se barajan se encuentran Tadeu Leite (MDB), presidente de la Asamblea Legislativa de Minas Gerais, y Alexandre Kalil (PDT), exalcalde de Belo Horizonte.
Como parte de la estrategia nacional, Lula instruyó a los ministros con ambiciones electorales a dejar sus cargos a partir de abril, fecha límite legal para renunciar. El objetivo es fortalecer las candidaturas aliadas en los estados y ampliar el alcance del proyecto político del gobierno en un año crucial.


