El "narcoterrorismo" podría abrir la puerta a ataques estadounidenses contra Brasil.
La derecha brasileña quiere clasificar a ciertas facciones como terroristas, y los expertos en inteligencia advierten de los riesgos.
247 - Los profesionales de inteligencia brasileños están preocupados por la presión del gobierno de Estados Unidos y de sectores nacionales para clasificar el crimen organizado como terrorismo. Según los expertos, esta medida podría tener graves consecuencias geopolíticas e incluso justificar la intervención extranjera en territorio brasileño.
Según Lourival Sant'Anna, de CNN BrasilEl presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ampliado el concepto de "narcoterrorismo" para legitimar acciones militares en el Caribe y el Pacífico Oriental. Esta retórica, utilizada para justificar ataques contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico, se acompaña de una importante presencia militar estadounidense en la región.
En los últimos meses, Trump ha intensificado sus críticas a los gobiernos de Venezuela y Colombia, y ha declarado públicamente que no descarta el uso de la fuerza militar contra Caracas. Expertos entrevistados por CNN advierten que si Brasil modifica su legislación para equiparar el crimen organizado con el terrorismo, dicho cambio podría utilizarse como argumento para una futura acción militar estadounidense, con el pretexto de que el país no sería capaz de contener las amenazas a la seguridad de Estados Unidos.
En mayo, el director interino de la Oficina de Coordinación de Sanciones del Departamento de Estado, David Gamble, visitó Brasil acompañado por otros representantes del gobierno estadounidense. El grupo intentó convencer a las autoridades brasileñas de adoptar una definición más amplia de terrorismo. Sin embargo, el gobierno brasileño rechazó la propuesta, reiterando que el concepto tradicional de terrorismo en el país se relaciona con motivaciones políticas o religiosas, y no con beneficios económicos, como ocurre con el crimen organizado.
El secretario de Estado estadounidense, Pete Hegseth, ha estado publicando videos en su cuenta X (antes Twitter) que muestran atentados con bomba desde barcos en el Caribe y el Pacífico oriental, los cuales ya han causado al menos 64 muertes. El senador Flávio Bolsonaro (PL-RJ) comentó en una de estas publicaciones: «¡Qué envidia! He oído que hay barcos como estos aquí en Río de Janeiro, en la bahía de Guanabara, inundando Brasil de drogas. ¿No te gustaría pasar unos meses aquí ayudándonos a combatir a estas organizaciones terroristas?».
Invitaciones como la realizada por el senador, junto con un posible cambio en la legislación brasileña, podrían, según analistas, legitimar acciones militares extranjeras en territorio nacional. Actualmente, la operación estadounidense en el Caribe involucra a aproximadamente 10 militares, además de aviones de combate, bombarderos, drones, aviones espía, destructores, un submarino y el portaaviones USS Gerald Ford, el más grande del mundo.
Las leyes que regulan el crimen organizado y el terrorismo en Brasil son, respectivamente, la Ley 12.850/2013 y la Ley 13.260/2016. Los expertos consideran que varios mecanismos de la legislación antiterrorista podrían incorporarse a la ley contra el crimen organizado —como la ampliación de los plazos de detención preventiva, la federalización de los casos y el endurecimiento de las penas— sin que el país tenga que modificar el concepto jurídico de terrorismo. El reto, según los analistas, consiste en equilibrar la eficacia en la lucha contra el crimen sin crear resquicios legales que hagan a Brasil vulnerable a presiones o intervenciones externas.


