Nassif: La declaración de Mourão demuestra que la subordinación del Ejército al poder civil ha terminado.
«Las declaraciones del general del Ejército Antônio Hamilton Martins Mourão, en las que mencionó la posibilidad de una intervención militar, marcaron una nueva etapa», escribe el periodista Luis Nassif; «Ahí terminó la fase de subordinación de las Fuerzas Armadas al poder civil», añade, citando que el Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general Villas Boas, declaró alto y claro que no habría castigo.
247 - El periodista Luis Nassif analizó las causas e interpretaciones que el discurso de la intervención militar trae a Brasil.
A continuación se presentan algunos extractos del texto. Factor militar en el ajedrez:
"Las declaraciones del general del ejército Antônio Hamilton Martins Mourão, en las que mencionó la posibilidad de una intervención militar, definieron una nueva etapa, una nueva normalidad sobre la anterior."
Tras las intervenciones de las Fuerzas Armadas en varias capitales del Nordeste, en Vitória y en Río de Janeiro, debido a la pérdida de control de los respectivos gobiernos sobre la seguridad interna, la declaración podría considerarse simplemente una observación obvia.
El general dijo: “Así pues, en estos momentos, prevemos que las Potencias tendrán que buscar una solución. Si no pueden, llegará el momento en que tendremos que imponer una. Y esta imposición no será fácil; acarreará problemas”.
Cuando proviene de un oficial en servicio activo, adquiere un significado diferente. Y los acontecimientos que se desarrollan en el episodio revelan este nuevo escenario.
Los medios de comunicación protestaron exigiendo una respuesta del gobierno respecto al oficial militar. El ministro de Defensa, Raúl Jungman, incluso anunció que exigiría medidas. Anoche, en el programa de Pedro Bial, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general Villas Boas, declaró enfáticamente que no habría castigo, que el general habló en privado, provocado por las preguntas, etc.
Allí finalizó la fase de subordinación de las Fuerzas Armadas al poder civil.
La lógica era evidente: ¿cómo se puede castigar a un compañero oficial que expresó el sentir del Alto Mando, si el propio Presidente de la República es manifiestamente corrupto y el Congreso Nacional está dominado por un grupo de parlamentarios acusados?