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En el escándalo Mensalão, Reinaldo defiende la "ley que se encuentra en la calle".

Una bloguera de Abril, que anteriormente condenó a Fausto de Sanctis por basar sus juicios en la opinión popular, ahora se hace eco de Eliana Calmon, que hace lo mismo.

En el escándalo Mensalão, Reinaldo defiende la "ley que se encuentra en la calle" (Foto: Montage/247)

247 - En 2008, cuando el juez Fausto de Sanctis acaparó titulares por la Operación Satiagraha, una de sus declaraciones provocó un largo debate entre él y el bloguero Reinaldo Azevedo, de Editora Abril.

Citando al filósofo alemán Carl Schmitt, partidario del nazismo, el juez De Sanctis defendió una interpretación sesgada de las leyes basada en la opinión pública. Esto fue lo que dijo:

La Constitución no es más importante que el pueblo, los sentimientos y las aspiraciones de Brasil. Es un modelo, nada más; contiene un resumen de nuestras ideas. No es posible invertir esto y transformar al pueblo en el modelo y la Constitución en lo que representa. La Constitución tiene su valor en sí misma, que no es más que un documento; nosotros somos los valores, y no puede interpretarse de otra manera: nosotros somos la Constitución, como ya dije. Carl Schmitt.

Azevedo reaccionó indignado. Definió a De Sanctis como un portavoz de la "ley que se encuentra en la calle", lo que equivaldría a "la ley tirada a la basura".

En el escándalo Mensalão, Reinaldo argumenta que los acusados ​​no deben ser juzgados por sus actos ni por la ley, sino que defiende el juicio de la opinión pública y ha afirmado que el resultado del proceso determinará si Brasil es un país decente. Este martes, comentó una entrevista de la ministra Eliana Calmon al periodista Fausto Macedo del diario Estadão, donde también defiende la "ley que se encuentra en las calles". "Creo que la Corte Suprema está librando una gran prueba al juzgar el caso Mensalão", declaró. "La Corte Suprema no se deja influenciar demasiado por la opinión pública; siempre se ha mantenido algo distante. Pero empezamos a ver que ya no tiene la frialdad del pasado".

¿Adoptará ahora el Tribunal Supremo la ley que impera en las calles?