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ONG y organizaciones científicas denuncian "revés histórico" tras anular vetos al proyecto de ley de deforestación.

Las organizaciones afirman que la nueva ley es inconstitucional y que recurrirán a los tribunales.

Presidente del Senado Davi Alcolumbre - 8/7/25 (Foto: Saulo Cruz/Senado Federal)

247 - La decisión del Congreso Nacional de revocar, este jueves (27), la mayoría de los vetos presidenciales a la nueva ley de licencias ambientales provocó una fuerte reacción de organizaciones ambientales y científicas. Los parlamentarios revocaron 52 de los 63 vetos del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) al texto, reavivando la disputa sobre el rumbo de la política ambiental brasileña.

Según Folha de S. PabloONG y entidades científicas calificaron el resultado como un revés histórico y anunciaron que recurrirán al Poder Judicial para impugnar los artículos considerados inconstitucionales. Se considera que la nueva legislación debilita los mecanismos de control y propicia mayores riesgos socioambientales.

Organizaciones denuncian "retroceso histórico"

El Observatorio del Clima, una coalición de más de cien organizaciones, fue una de las primeras entidades en pronunciarse, afirmando que "el Congreso mató el proceso de licenciamiento este jueves al devolver al texto de la ley los puntos críticos del Proyecto de Ley de Deforestación (PL 2.159) vetado por el presidente [Lula]", dijo la red, que calificó la nueva legislación como "el peor retroceso legislativo ambiental de la historia brasileña".

Suely Araújo, coordinadora de políticas públicas del Observatorio del Clima, reforzó esta evaluación lamentando la postura de los parlamentarios. Según ella, los congresistas entregaron "un cheque en blanco a las entidades subnacionales para que hagan lo que quieran con las licencias, restringiendo el alcance de las licencias ambientales y reduciendo la responsabilidad de las instituciones financieras, entre otras absurdeces".

Críticas de entidades nacionales e internacionales

WWF-Brasil también criticó duramente el texto aprobado, destacando la existencia de secciones manifiestamente inconstitucionales. Según la organización, la nueva ley promueve una flexibilidad excesiva en la concesión de licencias, reduce las responsabilidades de los financiadores y compromete la seguridad jurídica de los proyectos que exigen un sólido cumplimiento socioambiental.

Para Greenpeace Brasil, la postura del Congreso contrasta con los compromisos asumidos una semana antes en la COP30 de Belém. «Mientras millones de personas se esfuerzan por encaminarnos hacia el abandono de los combustibles fósiles y el fin de la deforestación, respetando los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales, el Congreso insiste en representar a los sectores más destructivos de la sociedad, dando vía libre a proyectos y obras», declaró la organización.

La comunidad científica lamenta la decisión del Congreso.

Según el informe, la Academia Brasileña de Ciencias afirmó que el Poder Legislativo ignoró las constantes advertencias de la comunidad técnica. Según la organización, «a pesar de las reiteradas advertencias de la comunidad científica y las entidades académicas, el Congreso Nacional optó por ignorar la evidencia y los riesgos señalados».

En vísperas de la votación, la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC) ya había defendido el mantenimiento de los vetos, señalando que esa sería la única forma de garantizar que el país cumpliera los compromisos ambientales asumidos en la COP30.

LAC para proyectos de impacto medio genera mayor preocupación.

Uno de los puntos centrales de la controversia es la ampliación de la Licencia por Adhesión y Compromiso (LAC), la llamada autolicencia, ahora extendida a proyectos de impacto medio. El Observatorio del Clima advierte que la medida podría automatizar cerca del 90% de los procesos de licencias estatales, tramitándose "con solo pulsar un botón". La red recuerda que el Supremo Tribunal Federal (STF) ya había vetado la autolicencia para proyectos de esta envergadura.

Además, las organizaciones señalan riesgos adicionales para la protección de la Mata Atlántica, el bioma más afectado del país y donde se concentra la mayor parte de la población brasileña. Según los ambientalistas, la nueva legislación tiende a amplificar estos riesgos al reducir las salvaguardias esenciales.

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