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Pacto Nacional contra el Femicidio es una lucha de toda la sociedad, “especialmente de los hombres”, dice Lula.

Iniciativa une a los tres poderes del Estado para acelerar medidas de protección, sancionar a los agresores y enfrentar la violencia que mata a cuatro mujeres por día en Brasil.

Ceremonia de firma del Pacto de Brasil para Combatir el Femicidio (Foto: Ricardo Stuckert/PR)

247 - Brasil dio un paso sin precedentes en la lucha contra la violencia de género con la firma, el miércoles (4), del Pacto Nacional contra el Femicidio, que reúne a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial en una acción conjunta y permanente. En el Palacio de Planalto, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) enfatizó que combatir el femicidio requiere una amplia movilización y un compromiso colectivo, con especial responsabilidad por parte de los hombres. La iniciativa surge ante un panorama alarmante: cuatro mujeres son asesinadas cada día en el país por violencia de género, según datos oficiales. 

En su discurso ante autoridades y representantes de la sociedad civil, Lula fue enfático al afirmar que la violencia contra las mujeres no puede tolerarse. "Combatir el feminicidio y todas las formas de violencia contra las mujeres debe ser responsabilidad de toda la sociedad, pero en especial y particularmente de los hombres", declaró el presidente. Destacó que, a pesar del fortalecimiento de leyes como la Ley Maria da Penha y la Ley de Femicidio, la persistencia de estos delitos revela fallas estructurales que requieren atención urgente.

El pacto establece objetivos para acelerar el otorgamiento y la aplicación de medidas de protección, fortalecer las redes de apoyo en todo el país, ampliar las iniciativas educativas y garantizar la rendición de cuentas de los perpetradores. La propuesta es una respuesta directa a la escalada de violencia letal contra mujeres y niñas, considerada ahora una prioridad estatal por los tres poderes del gobierno.

Lula también llamó la atención sobre el papel de la omisión social en la perpetuación de estos crímenes. "Es inaceptable que las mujeres sigan siendo golpeadas y asesinadas a diario ante la mirada de una sociedad que peca por omisión. Que permanece en silencio ante las escenas cotidianas de abuso y violencia", declaró. Según el presidente, las señales de agresión ignoradas en la vida cotidiana pueden resultar en muertes que aún están por venir. "No podemos permanecer en silencio. Ya no podemos permanecer en silencio y fingir que no tenemos nada que ver con esto", concluyó.

La primera dama, Janja Lula da Silva, habló en nombre de las mujeres brasileñas y describió la situación como insostenible. «El ciclo de violencia contra las mujeres y feminicidio se ha convertido en la norma. La banalización del cuerpo femenino, ensangrentado, mutilado, arrastrado por el asfalto, quemado y arrojado desde lo alto de un edificio, es inaceptable para un país en pleno desarrollo», declaró. A continuación, reiteró el llamamiento a la participación masculina: «Estamos agotadas, pero no nos rendimos y jamás renunciaremos a la vida de ninguna de nosotras. Por eso les pedimos a ustedes, hombres, que nos apoyen».

Para garantizar la eficacia de las acciones, el pacto crea una estructura de gobernanza formal, con el Comité de Gestión Interinstitucional, coordinado por la Presidencia de la República. Este comité reúne a representantes de los tres poderes del Estado, así como de las Fiscalías y Defensorías Públicas, garantizando el seguimiento continuo, la coordinación federal y la transparencia. Por parte del Poder Ejecutivo, participan la Casa Civil, la Secretaría de Relaciones Institucionales y los Ministerios de la Mujer, Justicia y Seguridad Pública.

La ministra Gleisi Hoffmann (PT), de la Secretaría de Relaciones Institucionales, calificó la firma del pacto como un hito histórico. «Hoy es un día para la historia. La violencia contra las niñas y las mujeres no puede ni debe ser normalizada», afirmó, destacando el compromiso del gobierno de transformar el acuerdo en acciones concretas para los derechos y la vida de las mujeres.

En el Poder Judicial, el presidente del Supremo Tribunal Federal, el ministro Edson Fachin, garantizó mayor celeridad en los juicios. «No podemos normalizar esta situación. El feminicidio es una violación de los derechos humanos que debe ser repudiada, castigada y erradicada de la vida social», declaró. Añadió que la justicia será cada vez más rápida y que «la verdadera paz no nace del miedo y el silencio, sino que florece cuando hay protección, libertad y dignidad».

Las cifras refuerzan la urgencia de la iniciativa. En 2025, el sistema judicial brasileño juzgó un promedio de 42 casos de feminicidio al día, totalizando más de 15 casos, un aumento del 17 % con respecto al año anterior. Durante el mismo período, se otorgaron más de 621 medidas de protección, mientras que la línea de atención telefónica 180 registró aproximadamente 425 denuncias diarias.

El presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta (Republicanos-PB), calificó las estadísticas de inaceptables. "Es inconcebible que permitamos que estas cifras se mantengan. Más que firmar un documento, debemos tener la capacidad de actuar", afirmó, abogando por respuestas rápidas del Estado y el fortalecimiento de las leyes.

En la misma línea, el presidente del Congreso Nacional y del Senado Federal, Davi Alcolumbre (União-AP), definió el feminicidio como una herida abierta en el país. «El feminicidio no es una estadística. Es la cara más cruel de una violencia que afecta la vida de miles de brasileñas cada día», afirmó. Según él, el pacto es una clara señal de que el Estado no se quedará callado ante estos crímenes.

Más allá de las medidas institucionales, el lanzamiento del pacto incluye una estrategia nacional de comunicación, bajo el lema "Todos juntos para todos", que busca involucrar a toda la sociedad, especialmente a los hombres, en la lucha contra la violencia. La movilización incluye acciones simbólicas, como la iluminación de edificios públicos y el lanzamiento del sitio web TodosPorTodas.br, que recopilará información, canales de denuncia y orientación sobre políticas de protección a las mujeres, consolidando el pacto como una política permanente para combatir el feminicidio en Brasil.

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