Pedro Dallari: La ley que otorgó amnistía a los oficiales militares durante la dictadura necesita revisión.
Un documento desclasificado de la CIA refuerza la necesidad de revisar la Ley de Amnistía y de que las Fuerzas Armadas reconozcan los crímenes cometidos durante la dictadura cívico-militar. Esta valoración proviene del profesor Pedro Dallari, de la USP, último coordinador de la Comisión Nacional de la Verdad: «Al reconocer estas graves violaciones, que esto estuvo mal, que no debió haber ocurrido y que no volverá a ocurrir, las Fuerzas Armadas se reconcilian con la sociedad. Quienes cometieron estas graves violaciones son responsables de ellas y pueden ser procesados y juzgados».
Red actual de Brasil Un documento difundido por la CIA refuerza la necesidad de revisar la Ley de Amnistía y de que las Fuerzas Armadas reconozcan los crímenes cometidos durante la dictadura cívico-militar. Así lo afirma el profesor Pedro Dallari, de la Universidad de São Paulo (USP), último coordinador de la Comisión Nacional de la Verdad, en una entrevista con TVT.
Según él, al reconocer los errores del pasado, las fuerzas armadas podrían reconciliarse con la sociedad. «Las Fuerzas Armadas, al reconocer que se cometieron estas graves violaciones, que estuvo mal, que no debió haber ocurrido y que no volverá a ocurrir, se reconcilian con la sociedad. Quienes causaron estas graves violaciones y son responsables de ellas pueden ser procesados y juzgados», declaró a la periodista Michelle Gomes.
El pasado jueves (10), el investigador Matias Spektor, de la Fundação Getúlio Vargas (FGV), publicó un memorándum de la entidad estadounidense que muestra que el expresidente brasileño Ernesto Geisel, quien gobernó entre 1974 y 1979, autorizó al Centro de Inteligencia del Ejército (CIE) a continuar con la "política de ejecuciones sumarias" adoptada durante el gobierno de Emílio Garrastazu Médici (1969-1974), centralizando la coordinación de acciones en el Palacio de Planalto, a través del Servicio Nacional de Información (SNI).
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil (Itamaraty) solicitó a la embajada brasileña en Estados Unidos que pida al gobierno estadounidense los documentos producidos por la CIA sobre operaciones de tortura y asesinato en las que participaron brasileños. Esta medida responde a una solicitud de Ivo Herzog, presidente del Instituto Vladimir Herzog e hijo del periodista asesinado en octubre de 1975 en la sede del DOI-Codi.
"Creo que aporta una nueva comprensión de este período y aumenta la necesidad de que sepamos lo que ocurrió y de que nos autocritiquemos. Una vez más, tenemos que cuestionar esta Ley de Amnistía que se impuso aquí en Brasil. Es ridícula y absurda, nos impide conocer la historia", critica Ivo.
La declaración de Ivo se refiere a la versión oficial presentada por los militares en aquel momento, según la cual Vladimir Herzog supuestamente se ahorcó con un cinturón. Sin embargo, testimonios de prisioneros presentes en el lugar indicaron que fue asesinado bajo tortura, versión confirmada por el fotógrafo Silvaldo Leung, quien tomó una fotografía de Vlado ahorcado y afirmó que la escena del suicidio fue un montaje. El crimen ocurrió durante el gobierno del general Ernesto Geisel.
«Un presidente de la República, junto a sus asesores, con la misma tranquilidad con que podría estar debatiendo sobre política sanitaria, conversa con absoluta tranquilidad sobre la ejecución de brasileños. Las Fuerzas Armadas siempre han insistido en que las ejecuciones y la tortura fueron casos aislados, llevados a cabo por capricho de unos pocos individuos. La Comisión Nacional de la Verdad ya había demostrado que esto no era cierto y que la cadena de mando de esta política de exterminio se originó en las oficinas de los presidentes de la República», afirma Dallari.