Un estudio de la USP (Universidad de São Paulo) desmiente otro mito difundido por los negacionistas y confirma que las mascarillas no afectan la respiración.
Investigación de la Facultad de Medicina de la USP evaluó adultos sanos
Agencia Brasil - Una investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo muestra que el uso de mascarillas no afecta la respiración ni presenta riesgos para personas sanas al practicar ejercicio físico. Para el estudio se evaluaron 17 hombres con una edad promedio de 30 años y 18 mujeres con una edad promedio de 28 años, todos sanos.
“Realizamos este estudio para investigar si el uso de mascarillas durante el ejercicio afectaba el rendimiento y la función corporal en personas que practican actividad física regularmente, pero no son deportistas”, explica el profesor Bruno Gualano, quien dirigió el estudio. Para ello, los participantes corrieron en una cinta con y sin mascarillas protectoras, mientras se monitorizaba su respiración, oxigenación sanguínea y función cardíaca.
Para el trabajo, los participantes utilizaron una mascarilla de tela de tres capas, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, y los ejercicios se realizaron a diferentes intensidades.
En niveles de esfuerzo moderados e intensos, solo se observó un ligero cambio en el esfuerzo inspiratorio. "Concretamente, con el uso de la mascarilla, observamos un aumento de la capacidad inspiratoria. El individuo tuvo que respirar más con la mascarilla que sin ella", explica Gualano. Aparte de eso, sin embargo, el cuerpo se adapta al elemento de protección y no se observaron cambios en la respuesta corporal. "No alteró el gasto cardíaco ni la saturación de oxígeno, lo cual era preocupante", añade el profesor.
En el esfuerzo considerado crítico, que es la carga máxima de ejercicio que la persona puede desarrollar, el estudio demostró que hubo pérdida de rendimiento. Según Gualano, a diferencia de lo que ocurre con otras intensidades, el cuerpo no puede compensar la dificultad adicional que la mascarilla impone a la respiración. Así, las personas acaban llegando al límite más rápido de lo que lo harían sin utilizar protección facial.
Sin embargo, incluso con este nivel de esfuerzo, no se observaron cambios significativos en la oxigenación sanguínea ni en la función cardíaca. «No hay cambios fisiológicos que sugieran un riesgo para la salud del profesional», enfatiza el profesor de la Facultad de Medicina.
El llamado nivel crítico de esfuerzo es cuando, explica Gualano, la persona que ejercita es incapaz de hablar durante la tarea. En niveles moderados e intensos, el practicante podría hablar, incluso si jadea.
Según el profesor, los niveles moderados e intensos son suficientes para mantener una buena salud e incluso por razones estéticas. «Esta intensidad es suficiente para promover todos los beneficios que conocemos del ejercicio físico», enfatiza.
Aunque los resultados de las pruebas muestran que el uso de la mascarilla tiene poco impacto físico en los deportistas, en el cuestionario administrado a los participantes se registraron varias quejas en relación al elemento protector.
“En general se sintieron muy mal por usar la mascarilla. La gente se quejaba de que con la mascarilla sentían más calor, malestar, mayor cansancio, resistencia”, enumera el investigador.
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