PT buscará recaudar 100 mil millones de reales con un impuesto sobre las fortunas.
Una política emblemática del Partido de los Trabajadores (PT), el IGF (Impuesto a las Grandes Fortunas), ha resurgido este año tras un largo periodo de silencio. El partido, presidido por Rui Falcão, cuenta con estudios que afirman que podría recaudar hasta 100 mil millones de reales gravando con un 1% las cantidades superiores a 1 millón de reales, una suma considerable que, junto con los ajustes propuestos por el ministro Joaquim Levy, podría equilibrar las cuentas públicas, aunque no sin generar una considerable controversia. Sin embargo, el impuesto goza de amplia aceptación dentro del espectro político. Fue propuesto por primera vez en 1989 por el entonces senador Fernando Henrique Cardoso, del PSDB. Se espera que la propuesta se debata durante el V Congreso Nacional del partido, que se celebrará en junio en Salvador. Así es como funcionaría:
Por Felipe Moreno
El IGF (Impuesto a las Grandes Fortunas), una política emblemática del PT (Partido de los Trabajadores), ha vuelto al debate este año tras años de ausencia. Se espera que el partido aborde el tema en su congreso, que comienza el 11 de junio en Salvador.
El partido busca incrementar la recaudación tributaria del gobierno, tras verse obligado a sanear sus finanzas a principios de año y recortar aproximadamente 70 mil millones de reales en ajustes fiscales. Por ello, planea introducir dos nuevos impuestos: el IGF (Impuesto sobre Grandes Patrimonios) y el impuesto sobre dividendos, además de aumentar la tasa de un tercer impuesto: el impuesto de sucesiones.
Su principal objetivo es el impuesto a las grandes fortunas, para lo cual el Partido cuenta con estudios que afirman que sería posible recaudar hasta 100 mil millones de reales gravando las cantidades superiores a 1 millón de reales a partir del 1%. Una suma considerable que podría equilibrar las cuentas públicas, pero no sin generar una gran controversia.
El impuesto, sin embargo, cuenta con una amplia aceptación en todo el espectro político. Fue propuesto por primera vez en 1989 por el entonces senador Fernando Henrique Cardoso, del partido PSDB. Está contemplado en el artículo 153 de la Constitución brasileña, que establece un impuesto sobre las grandes fortunas con base en una ley complementaria que nunca ha sido aprobada.
¿Cómo funcionaría el impuesto? Una de las últimas propuestas, de 2008, presentada por Luciana Genro, definía la "gran riqueza" como un patrimonio superior a 2 millones de reales (R$ 2 millones), en lugar del millón de reales (R$ 1 millón) del estudio del PT. En esta propuesta, el tipo impositivo variaría del 1% para un patrimonio superior a 2 millones de reales (R$ 2 millones) al 5% para quienes poseyeran más de 50 millones de reales (R$ 50 millones). La propuesta fue archivada y los tipos impositivos se consideraron excesivos en aquel momento.
Otra propuesta, de 2011, del Dr. Aluízio, crearía una contribución social para personas con patrimonio superior a R$ 5,5 millones. Comenzaría con una tasa del 0,55% para quienes tuvieran este valor de patrimonio y alcanzaría el 1,80% para quienes tuvieran un patrimonio superior a R$ 115,8 millones. En total, el proyecto beneficiaría a 38 brasileños, según las estimaciones de la época, y su autor preveía recaudar R$ 14 millones.
En el texto de 2011, se contemplaba la posibilidad de realizar deducciones, como por ejemplo, por la propiedad donde residía la persona. El texto fue rechazado en la Cámara de Diputados, a pesar de haber contado con apoyo popular y de haber ignorado a la clase media alta, que habría tributado según la propuesta del Partido de los Trabajadores.
Otros países: Si no está claro cómo funcionará el impuesto en Brasil, es útil analizar su funcionamiento en otros países que lo han adoptado, como Francia, España, los Países Bajos, Noruega, Argentina, Uruguay y Suiza. Esto puede ofrecer información valiosa sobre su funcionamiento y sus repercusiones en la economía y los ingresos nacionales.
El impuesto francés, uno de los más completos y tradicionales de Europa, es quizás un buen ejemplo, incluso por su similitud con una de las últimas propuestas de impuesto sobre el patrimonio en Brasil. Este impuesto tiene una tasa progresiva del 0,5% al 1,8%. Para la tasa máxima, es necesario poseer más de 16 millones de euros. Para la tasa mínima, basta con tener un patrimonio superior a 800 euros.
Además, para determinar el impuesto se tienen en cuenta todos los bienes de una persona, ya sean acciones, dinero en el banco o incluso colecciones de arte. El impuesto allí no es muy recaudatorio, solo representa el 1,5 % del total, y probablemente tampoco lo sería aquí, ya que tenemos una menor proporción de personas adineradas que Francia.
Varios países europeos abolieron el impuesto sobre el patrimonio y posteriormente lo reinstauraron. En Estados Unidos, el principal impuesto sobre el patrimonio recae sobre las herencias —que el Partido de los Trabajadores (PT) también quiere aumentar—, donde más del 50% puede ir a parar al gobierno, pero no existe ningún impuesto sobre los activos, lo cual está prohibido por la Constitución.
Curiosamente, en Estados Unidos, gran parte de quienes apoyan gravar las grandes fortunas son los estadounidenses más ricos. Warren Buffett y Bill Gates, las dos personas más ricas del país y del mundo, ya han manifestado su apoyo a este tipo de impuesto, mientras que Donald Trump incluso propuso un gravamen del 15% a los más ricos para saldar la deuda estadounidense. Sin embargo, la controversia persiste, y las clases altas siguen rechazando categóricamente la idea de este impuesto.
Lea a continuación el informe del PT sobre la defensa del IGF:
El gobierno sube los impuestos sobre los beneficios bancarios; la lucha ahora es gravar las grandes fortunas, afirman miembros del Partido de los Trabajadores.
Los miembros del grupo parlamentario del PT elogiaron este viernes (22) la decisión del gobierno de aumentar la Contribución Social sobre las Ganancias Netas (CSLL) que se aplica a las instituciones financieras del 15% al 20%. La medida, que entrará en vigor el 1 de septiembre de 2015, está prevista en la Medida Provisional 675, publicada hoy (22) en el Diario Oficial de la Unión. El aumento generará un incremento en los ingresos por CSLL de aproximadamente R$ 747 millones en 2015 y de R$ 3,8 millones en 2016.
Según las diputadas Benedita da Silva (PT-RJ) y Professora Marcivânia (PT-AP), la Medida Provisional es extremadamente necesaria, dados los excesivos beneficios de los bancos, y también allana el camino para la propuesta del grupo parlamentario del PT en la Cámara de Diputados de gravar las grandes fortunas, tal como lo prevé la Constitución Federal pero nunca se ha regulado.
«La medida es correcta y justa, pues demuestra que los ajustes para garantizar la reanudación del crecimiento económico también llegan a los más ricos, especialmente al sector financiero, que ha estado generando miles de millones en ganancias», afirmó Benedita da Silva. Según ella, la Medida Provisional 675 da margen de maniobra al PT y a otros partidos que abogan por la regulación de la tributación de las grandes fortunas en el país, así como por la creación de impuestos sobre las grandes herencias.
La profesora Marcivânia observó que la Medida Provisional demuestra la preocupación del gobierno de Dilma por distribuir los costos del ajuste fiscal entre todos los sectores de la sociedad, desmontando el argumento de la oposición de que los trabajadores se veían perjudicados por medidas ya aprobadas por el Congreso. «La Medida Provisional nos abre la puerta para debatir la tributación de las grandes fortunas y una reforma integral de nuestro sistema tributario», afirmó la diputada.
La congresista señaló que el Impuesto sobre Grandes Patrimonios (IGF, por sus siglas en inglés) ya está contemplado en la Constitución Federal y ha permanecido sin regular durante 27 años. Además, enfatizó que este asunto debería ser aprobado por el Congreso lo antes posible. «Gravar las grandes fortunas significa lograr la justicia fiscal». Sugirió, por ejemplo, adoptar el principio de progresividad para alcanzar la equidad fiscal.