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Casi vuelven a matar a Grazielly.

Se espera que la nueva persona encargada de analizar la investigación restablezca la confianza del ciudadano común en las autoridades.

Un niño de 13 años estaba conduciendo una moto acuática, a pesar de que no tenía permiso para hacerlo.

Hubo adultos que no lo impidieron, a pesar de tener la obligación de hacerlo.

Un niño de tres años murió en la playa tras ser golpeado por una embarcación fuera de control; el vehículo no se apagó cuando el conductor cayó, lo que habría sucedido si se hubieran seguido las normas de seguridad.

Y, aunque parezca mentira, ¡la investigación casi concluyó sin ninguna acusación! Casi matan a Grazielly otra vez.

El jefe de policía del estado de São Paulo, Marcos Carneiro Lima, actuó muy bien al usar su autoridad superior para evitar un resultado tan anómalo, manteniendo el caso abierto y remitiéndolo a la comisaría regional de Santos.

El jefe de policía de Bertioga actuó de forma lamentable al no cumplir verdaderamente con su misión, ya sea por incompetencia, falta de interés o alguna otra razón.

Se espera que el nuevo funcionario restablezca la confianza del ciudadano común en las autoridades, disipando las sospechas de que el hecho de que la víctima fuera una persona pobre y los culpables manifiestamente ricos y poderosos pueda estar influyendo en la decisión.

Finalmente, una pregunta: ¿se habría evitado tal infamia si no hubiera sido un caso que causó tanta publicidad e indignación?