Reducción de plaguicidas aprobada en la cámara.
La aprobación inicial, este martes (4), de la Política Nacional para la Reducción de Plaguicidas (PNARA) en la Cámara de Diputados fue celebrada por parlamentarios del sector progresista, expertos y entidades de la sociedad civil organizada. La medida fue aprobada por amplia mayoría en la comisión legislativa que analiza la propuesta y mediante votación simbólica.
Desde Brasil de Fato - La aprobación inicial, este martes (4), de la Política Nacional para la Reducción de Plaguicidas (Pnara) en la Cámara de Diputados fue ampliamente celebrada por parlamentarios del ámbito progresista, expertos y entidades de la sociedad civil organizada.
La cuestión fue aprobada por una amplia mayoría en la comisión legislativa que debatió la propuesta y mediante votación simbólica, un proceso que se lleva a cabo cuando el recuento de votos se realiza visualmente, sin utilizar un panel electrónico.
La comisión aprobó íntegramente el informe del diputado Nilto Tatto (PT-SP), que crea las condiciones para la reducción del uso de plaguicidas en el país. Se rechazaron tres enmiendas (sugerencias de modificación del texto) propuestas por los defensores del campo.
Si se aprueba definitivamente, la PNARA (Política Nacional de Agroecología y Rehabilitación) debería implementarse mediante incentivos para proyectos agroecológicos capaces de controlar las plagas con menor dependencia de productos químicos.
Tatto y otros defensores del proyecto de ley argumentan que estas formas de producción están en consonancia con un mejor equilibrio ambiental; el respeto por las comunidades tradicionales, constantemente afectadas por los pesticidas; y la protección de la salud humana.
“[El proyecto de ley] tiene este aspecto de reconocer el daño que causan los plaguicidas, y es un paso hacia que comencemos a repensar el modelo agrícola, pensando en políticas proactivas para fomentar la producción de alimentos saludables”, declaró el relator en una entrevista con Brasil de Fato.
Entre bastidores en la Cámara de Diputados, el grupo parlamentario rural, que cuenta con unos 200 miembros en el Congreso Nacional, ha sostenido que el proyecto de ley no tiene ninguna posibilidad de ser aprobado en la sesión plenaria, adonde ahora se enviará la propuesta.
El ponente afirma lo contrario. Señala que, al inicio del trámite del proyecto de ley, también había pocas expectativas de aprobación en la comisión. Tatto sugiere que la viabilidad política del proyecto dependería de la fuerza de una nueva movilización colectiva.
"Espero que, cuando se presente ante el pleno, podamos restablecer esta conexión entre nuestras acciones aquí en el parlamento y en la sociedad civil. Creo en ello y trabajaremos para lograrlo", afirma.
El texto del informe se elaboró a partir de las contribuciones de movimientos populares, entidades, científicos y expertos de diferentes organismos relacionados con la cadena de control de plaguicidas en Brasil, como Anvisa, Fiocruz, el Ministerio de Salud y Embrapa. Su participación se llevó a cabo mediante diversas audiencias públicas en el seno de la comisión.
Salud pública
El presidente de la comisión, el diputado Alessandro Molon (PSB-RJ), señaló que los avances en este tema revisten gran importancia para la salud pública y colectiva, dado que los plaguicidas están asociados a diversas enfermedades, principalmente al cáncer.
Un ejemplo frecuentemente citado por los expertos es el del estado de Rio Grande do Sul, cuya región noroeste lidera el ranking de uso de plaguicidas en el país. Estos datos provienen del Laboratorio de Geografía Agraria de la Universidad de São Paulo (USP), que realiza estudios sobre el tema y se basa también en cifras oficiales del IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística). Simultáneamente, el estado presenta la tasa de mortalidad por cáncer más alta, según el Instituto Nacional del Cáncer (INCA).
"Todos conocemos a alguien o tenemos algún familiar que ha padecido una enfermedad grave como el cáncer, y los estudios demuestran que algunos de estos casos son consecuencia del uso excesivo de pesticidas en Brasil. Por lo tanto, es fundamental eliminar el veneno de los platos de los brasileños para proteger su salud y, por consiguiente, sus vidas", afirmó Molon.
El representante Marcon (PT-RS) señala que, además de contaminar el agua, el aire y los alimentos, los pesticidas también perjudican el presupuesto público.
“Esto tiene un impacto en los seres humanos, y cuando afecta a los seres humanos, significa aún más gastos para la atención médica. Por eso, en este debate, estamos a favor de reducir el uso de pesticidas”, dijo el congresista.
La situación de los plaguicidas y herbicidas en Brasil es preocupante tanto para la comunidad nacional como para la internacional. El país es el mayor consumidor mundial de este tipo de productos.
Según el Censo Agropecuario de 2017 del IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística), el 70,2% de las explotaciones rurales utilizan plaguicidas de forma regular. Brasil cuenta con 504 plaguicidas autorizados para su uso, de los cuales aproximadamente el 30% están prohibidos en la Unión Europea.
Sociedad civil
Iniciado por demanda popular, el Proyecto de Ley de Política Nacional de Agroquímicos y Plaguicidas (nº 6670/2016) fue presentado en la Cámara de Diputados en noviembre de 2016 por la Campaña Permanente contra los Plaguicidas y por la Vida, que está compuesta por diferentes entidades, movimientos populares y expertos.
En 2017, tras una intensa presión por parte de parlamentarios y la sociedad civil, y en contra de los deseos del grupo parlamentario rural, se creó la comisión legislativa que evaluaría el proyecto.
Para la activista Carla Bueno, miembro de la Campaña, la aprobación de la medida en la comisión fue especialmente importante porque, si el proyecto de ley no se hubiera evaluado este año, habría quedado archivado debido al fin del período parlamentario 2015-2018.
Solo el próximo año podría restablecerse y crearse una nueva comisión, lo cual dependería de la presidencia de la Cámara, un cargo que podría ocupar un miembro de la extrema derecha.
El recién elegido presidente de la República, Jair Bolsonaro (PSL), cuenta con el apoyo oficial del sector rural para el próximo gobierno, lo que podría favorecer aún más los intereses del grupo y obstaculizar el progreso de la Pnara (Política Nacional de Reforma Agraria).
“Para nosotros, la aprobación de este año fue un logro fundamental, ya que nos dio una herramienta para contrarrestar el 'paquete venenoso', que también debería someterse pronto a votación en el pleno”, afirma el activista.
La declaración se refiere al Proyecto de Ley 6299/2002, redactado por propietarios de tierras rurales, que recibió este apodo porque favorece la expansión del uso de pesticidas en el país a través de diversas medidas.
Una de ellas es la sustitución del término «agrotóxicos» (pesticidas) por la expresión «defensivo fitosanitario» (producto fitosanitario). Los críticos señalan que este cambio sería una forma de eludir la mala reputación de este tipo de productos y confundir a la población, fomentando así el consumo de alimentos contaminados.
Carla Bueno destaca que la oposición entre las propuestas de la Política Nacional de Reforma Agraria (PNARA) y el paquete de medidas restrictivas simboliza las diferencias entre el interés popular y los intereses de los sectores rurales. Aboga por una mayor participación de la sociedad civil, incluyendo iglesias, escuelas, universidades, científicos y otros expertos, para luchar por la aprobación final de la PNARA.
“Esta es la lucha del próximo año, y necesitamos reunir fuerzas en unos meses porque, tan pronto como comience la legislatura del próximo año, es posible que estos proyectos ya se sometan a votación”, concluye el activista.
Editado por: Mauro Ramos