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Las reformas laborales recuerdan a la esclavitud, afirma la Organización de Trabajadores Pastorales.

La Pastoral Nacional de los Trabajadores emitió un comunicado en el que afirma que, «este 1 de mayo, se suma al clamor de los trabajadores brasileños por derechos que se están extinguiendo»; «Tras más de un siglo de logros, nos enfrentamos a reformas laborales que nos retrotraen a condiciones similares a las de la época de la esclavitud. La clase trabajadora sufre el impacto negativo de estas reformas impuestas por el gobierno de Temer y las grandes empresas».

La Pastoral Nacional de los Trabajadores emitió un comunicado en el que afirma que, "en este 1 de mayo, se suma al clamor de los trabajadores brasileños por derechos que se están extinguiendo". "Tras más de un siglo de logros, nos enfrentamos a reformas laborales que nos retrotraen a condiciones similares a las de la época de la esclavitud. La clase trabajadora sufre el impacto negativo de estas reformas impuestas por el gobierno de Temer y las grandes empresas". (Foto: Leonardo Lucena)

247 La Pastoral Nacional de los Trabajadores emitió un comunicado en el que afirma que "en este 1º de Mayo, se suma al clamor de los trabajadores de Brasil por derechos que hoy se están extinguiendo. Estos derechos, conquistados a lo largo de nuestra historia, son fruto de muchas luchas de la clase trabajadora".

En este día, conmemoramos estas luchas, recordando con especial cariño a todas las personas que perdieron la vida para que la clase trabajadora pudiera tener mejores condiciones laborales y para que todos en este país pudieran vivir con dignidad. Tras más de un siglo de logros, nos enfrentamos ahora a reformas laborales que nos retrotraen a condiciones similares a las de la época de la esclavitud. La clase trabajadora sufre el impacto negativo de estas reformas impuestas por el gobierno de Temer y los grandes empresarios, dice el texto.

Según la organización, las reformas laborales "no generan los empleos anunciados, aplanan los salarios, precarizan las condiciones de trabajo, eliminan los convenios colectivos, debilitan las organizaciones sindicales y penalizan sobre todo a los sectores más vulnerables de la clase trabajadora".

La carta pastoral afirmaba que «la Iglesia reconoce el trabajo como continuación de la obra creadora de Dios. El Papa Juan Pablo II, en su Encíclica sobre el trabajo humano de 1981, nos invitó a cultivar la «espiritualidad del trabajo» (LE 24), humanizando el trabajo».

Es inaceptable que la clase trabajadora se someta a quienes expolian sus derechos, concentran la riqueza y generan miseria. Por ello, denunciamos la supremacía del poder económico que prioriza al capital sobre los seres humanos, y repudiamos las leyes y políticas públicas que eliminan los derechos de la clase trabajadora y reprimen sus luchas, continuó.

Llamamos a todos los trabajadores, tanto rurales como urbanos, que hacen del trabajo la esencia mística y el sustento de sus vidas, a dialogar sobre sus problemas y fortalecer la unidad de sus acciones, desde sus lugares de trabajo y escuelas, sus comunidades y organizaciones, y desde las calles y plazas. Que todas las organizaciones obreras asuman unidas la lucha por lo que más importa hoy y siempre importará: vivir con dignidad como hijos e hijas de Dios. Oremos, pues, a Dios, que en Cristo se hizo hombre y trabajador, por la inspiración y el coraje necesarios para conquistar el derecho al trabajo y a vivir con dignidad.