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Sin bancos públicos, el desarrollo queda sujeto a los caprichos del mercado.

El gobierno de Temer, atendiendo a los intereses del mercado financiero, está desmantelando bancos públicos mediante la venta gradual de activos de Caixa Econômica y Banco do Brasil, además de promover la descapitalización del BNDES; estos fueron algunos de los puntos planteados en el debate "Diálogos de Capital: Bancos Públicos y Desarrollo Económico y Social", una iniciativa de la revista CartaCapital.

El gobierno de Temer, atendiendo a los intereses del mercado financiero, está desmantelando bancos públicos mediante la venta gradual de activos de Caixa Econômica y Banco do Brasil, además de promover la descapitalización del BNDES; estos fueron algunos de los puntos planteados en el debate "Diálogos de Capital: Bancos Públicos y Desarrollo Económico y Social", una iniciativa de la revista CartaCapital (Foto: Leonardo Lucena).

Por Tiago Pereira, de RBA El gobierno de Temer, en favor de los intereses del mercado financiero, está desmantelando los bancos públicos mediante la venta gradual de activos de Caixa Econômica y Banco do Brasil, además de promover la descapitalización del BNDES. Al mismo tiempo, estas instituciones están homogeneizando sus tasas de interés y comisiones, restringiendo el crédito y abriendo espacio para los grandes bancos privados.

El resultado es una falta de recursos para financiar el consumo de los hogares y el sector productivo. Sin más planificación que el desmantelamiento de estas instituciones, la economía nacional queda a merced de las crisis y los caprichos de los especuladores.

Estos fueron algunos de los puntos planteados en el debate Capital Dialogues: Bancos públicos y desarrollo económico y social, celebrado este martes (22) en São Paulo, una iniciativa de la revista CartaCapital, apoyada por la Federación Nacional de Asociaciones de Personal de Caixa Econômica Federal (Fenae).

En su discurso de apertura, el economista y profesor de la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp), Luiz Gonzaga Belluzzo, señaló que tanto nuestra propia historia reciente como la de países como Inglaterra, Estados Unidos y Alemania, o incluso la China actual, demuestran que no existe un conflicto irreconciliable entre la acción estatal y el capital privado en la promoción del desarrollo nacional.

Según Belluzzo, es responsabilidad del Estado —y de los bancos públicos— invertir inicialmente para crear un entorno económico propicio para la inversión privada. Citó casos de empresas como Eletrobras y Telebras, que, mediante un plan de acción a largo plazo, impulsaron un crecimiento considerable en estas cadenas productivas, contribuyendo al desarrollo de miles de empresas.

El profesor afirmó que los bancos públicos —y las empresas públicas en general— desempeñan un papel fundamental, ya que pueden actuar con mayor autonomía en relación con los ciclos económicos. En tiempos de crisis, mientras el capital privado se contrae, estas instituciones pueden tomar medidas que actúan como contrapeso, expandiendo el crédito y disipando la incertidumbre, tal como lo planteó el economista británico John Maynard Keynes (1883-1946). Esto es algo que no se está haciendo en Brasil hoy en día.

Desmontar
Rita Serrano, representante de los empleados de Caixa en el Consejo de Administración de la institución, afirmó que el gobierno actual está fragmentando los bancos públicos mediante la venta de activos a capital privado. Mientras que Banco do Brasil contempla la venta de su participación en las operaciones de tarjetas de crédito y seguros, CEF pretende transferir sus operaciones de lotería instantánea.

Rita recordó que Caixa (un banco brasileño) llegó a representar hasta el 70% de los préstamos hipotecarios del país, contribuyendo a la creación de empleo e ingresos. El programa Minha Casa Minha Vida (Mi Casa, Mi Vida), que contaba con un presupuesto de alrededor de 20 millones de reales en 2015, se redujo a 7,7 millones de reales dos años después y continúa siendo objeto de optimización.

Más allá de la importancia de las inversiones directas, Rita resaltó el papel de Caixa en el avance de la inclusión bancaria en el país. Según ella, en los últimos años se han creado aproximadamente 12 millones de cuentas para personas que no tenían acceso al sistema bancario. Aún hay 30 millones de personas excluidas, cuya situación probablemente empeorará debido al actual proceso de elitización del sistema bancario, con el cierre de sucursales de Caixa y Banco do Brasil, y la equiparación de comisiones con la banca privada.

Respeta la ley
El profesor Gilberto Bercovici, de la Facultad de Derecho de la Universidad de São Paulo (USP), señaló que los bancos públicos y las empresas estatales no existen únicamente con fines de lucro, «sino para cumplir su función», tal como la define la ley. «No hacerlo no es solo desmantelar o debilitar políticamente, sino incumplir y violar la legislación vigente».

Bercovici critica la idea liberal de que los bancos públicos sustituirían a los privados, perjudicando la competencia, y utiliza el mercado de capitales como ejemplo. Según él, sin la participación del BNDESPar (que actúa como socio en empresas que cotizan en bolsa) y del Banco do Brasil, «no existiría mercado de capitales».

El debate de siempre
Pedro Celestino, miembro de la Junta Directiva del Club de Ingeniería de Río de Janeiro, recordó que fue la planificación estatal llevada a cabo por diferentes gobiernos –desde Getúlio Vargas hasta los presidentes militares, incluido Juscelino Kubitschek– la que garantizó el progreso de Brasil desde una economía principalmente exportadora a la industrialización.

Afirmó que los actuales dilemas económicos del país se remontan al debate que tuvo lugar en la década de 1940 entre el líder industrial paulista Roberto Simonsen y el economista liberal carioca Eugênio Gudin. Para el primero, el Estado debía intervenir para sentar las bases del desarrollo nacional, una postura que prevaleció en las décadas siguientes y que ahora está perdiendo terreno frente a quienes argumentan que la acción estatal representa más bien un obstáculo, como defendía Gudin.

Respecto a Temer, Celestino afirmó que "nunca hemos tenido un gobierno tan poco comprometido con el interés nacional" y abogó por que el próximo presidente electo convoque un plebiscito para revocar todos los actos "antinacionales" cometidos desde 2016. "Solo el pueblo puede garantizar la recuperación de lo que es nuestro".