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Los sindicatos amenazan con retirar su apoyo a Dilma.

Los líderes de los tres sindicatos más grandes del país –CUT, Força Sindical y UGT– vinculan el apoyo continuo al gobierno con cambios en la política económica, como el fin del ajuste fiscal, cuya continuación fue prometida por el nuevo Ministro de Finanzas, Nelson Barbosa; movimientos como CUT fueron cruciales para apoyar a la Presidenta Dilma Rousseff en 2015; el sindicato, presidido por Vagner Freitas, encabezó las manifestaciones contra la destitución, como las del 16 de diciembre, que llevaron a casi 100 personas a las calles.

São Paulo - SP, 13 de octubre de 2015. La presidenta Dilma Rousseff, durante la ceremonia de apertura del XII Congreso Nacional de CUT - CONCUT. Foto: Roberto Stuckert Filho/PR (Foto: Gisele Federicce)

247 - Los líderes de los tres principales sindicatos de Brasil amenazan con retirar su apoyo al gobierno de la presidenta Dilma Rousseff si no introduce cambios en la política económica este año, como poner fin al ajuste fiscal implementado por el exministro de Hacienda, Joaquim Levy, y que mantendrá el nuevo ministro, Nelson Barbosa.

"Espero que el gobierno no cometa el error de abogar por reformas laborales en un escenario tan difícil como el de principios de 2016", dijo Sérgio Nobre, secretario general de la Central Única dos Trabalhadores (CUT), la más grande del país en términos del número de sindicatos representados, según un informe del diario Estado de S. Paulo.

CUT desempeñó un papel crucial en el apoyo a Dilma durante todo el 2015. Lideró las manifestaciones populares contra la destitución, junto con movimientos como MST y UNE, como la del 16 de diciembre, cuando más personas (casi 100) salieron a las calles que en las manifestaciones que abogaban por la destitución del presidente tres días antes.

En estas protestas, a pesar de las críticas al proceso de destitución, los sindicatos condenaron las medidas de ajuste fiscal. Força Sindical, que encabezaba Paulinho da Força, uno de los principales impulsores de la destitución, ahora cuenta con una voz más moderada al frente: Miguel Torres, presidente del Sindicato de Metalúrgicos de São Paulo, quien se opone a la destitución de Dilma.

«Barbosa siempre ha tenido una visión más positiva de la economía, favorable a la inversión y al crédito. Me pareció extraña su defensa de las reformas de pensiones y laborales en un momento como este. Quería complacer al mercado, pero eso es contraproducente», declaró al periódico.

“El momento es delicado. Estoy totalmente en contra de la destitución, defiendo al gobierno. Pero la atención del país se centra en este debate. El gobierno necesita concentrar sus esfuerzos en reactivar el crecimiento; esto beneficiará a todos”, declaró Ricardo Patah, de la UGT. Según él, el gobierno corre “riesgos” si sigue adelante con reformas como la de las pensiones.