Solo el 2% de los casos de muerte violenta ocurridos hace un año resultaron en condenas.
Brasil registró 1.195 homicidios entre el 21 y el 27 de agosto de 2017, lo que representa un promedio de una muerte cada ocho minutos; de este total, solo el 2% (23 casos) resultaron en condenas, según una encuesta realizada por G1 en asociación con el Centro de Estudios sobre la Violencia (NEV) de la USP y el Foro Brasileño de Seguridad Pública: el Monitor de la Violencia.
247 Brasil registró 1.195 homicidios entre el 21 y el 27 de agosto de 2017, lo que representa un promedio de una muerte cada ocho minutos. De este total, solo el 2% (23 casos) resultaron en condenas, según una encuesta realizada por G1 en colaboración con el Centro de Estudios sobre la Violencia (NEV) de la USP y el Foro Brasileño de Seguridad Pública: el Monitor de la Violencia.
Según las estadísticas, hay 687 casos en curso (57,5% del total de casos) y se han completado 424 casos (35% del total).
La investigación también indica que hay 469 casos en los que la policía ha identificado al perpetrador o perpetradores, y en 215 casos se ha arrestado a uno o más sospechosos, menos del 20% del total.
Otros datos revelan que en 230 casos, los perpetradores ya enfrentan procesos judiciales, y 30 casos han llegado a juicio (de estos, 23 resultaron en una condena).
Según el Código de Procedimiento Penal, la investigación policial debe concluir en un plazo de 10 días cuando se produce una detención en flagrante delito, o de 30 días si no hay prisión preventiva. No obstante, los detectives pueden solicitar un plazo mayor para esclarecer el caso.
«El tiempo es obviamente importante en una investigación. Sin embargo, no tenemos un plazo fijo para investigaciones específicas. Cada investigación tiene sus propias particularidades; comienza de una manera, se desarrolla de otra y termina de una distinta», declaró a G1 Daniel Rosa, jefe de la División de Homicidios de Baixada Fluminense. «Algunas investigaciones concluyen en una semana, un mes, un año. Otras tardan tres, cuatro, cinco años, y a pesar de este largo tiempo, tienen un resultado satisfactorio», añadió.
Muchos testigos evitan hablar de los delitos por temor a represalias. Gilberto Montenegro Costa Filho, jefe de policía de Votorantim y Salto de Pirapora (SP), coincide, pero afirma que existen otros factores importantes que contribuyen al bajo número de casos resueltos en el país. «Hay escasez de recursos y equipamiento. Necesitamos más patrullas, buenos ordenadores y reformas en los edificios. Hay comisarías donde llueve dentro, como ocurre en la mía. Hay falta de personal y de apoyo jurídico», declara.