Albañil: El aperitivo de plomo del fascismo
"El ataque a tiros contra el autobús de Lula tiene varios autores, además del criminal que apretó el gatillo al menos tres veces, mientras que simultáneamente minaba la carretera con miguelitos (clavos para neumáticos) para pinchar las llantas del vehículo y facilitar el tiroteo. Estos son quienes incitaron a las bestias", analiza Fernando Brito, editor de Tijolaço. Para él, "ahora, de nada sirve decir que 'el ataque es intolerable', porque es solo una consecuencia de lo que hicieron". "Conduzcan a nuestro país a la barbarie que ya se está gestando. Terminen su obra y nos habrán llevado a la era del plomo", enfatiza.
Por Fernando Brito, en ladrillo - El ataque a tiros al autobús de Lula tiene varios autores, además del delincuente que apretó el gatillo al menos tres veces, mientras simultáneamente "minaba" la carretera con "miguelitos" (picos para neumáticos) para pinchar los neumáticos del vehículo y facilitar el tiroteo.
Ellos son los que incitaron a las bestias salvajes.
Están muy bien vestidos y distinguidos, visten trajes y túnicas, sentados en salas de audiencias y salas de redacción.
Todos aquellos que querían “solucionar” la política con autoridad y poder sin legitimidad, en lugar del voto, que no tienen.
Ahora bien, no tiene sentido decir que "el ataque es intolerable", porque es simplemente una consecuencia de lo que hicieron.
Lo hicieron y, sobre todo, lo siguen haciendo.
Porque no tiene sentido protestar contra aquello a lo que le están entregando el país, quitándole al pueblo brasileño el último baluarte que tiene este país contra la horda fascista.
Horda, sí, ese es el nombre, aunque arrastra a mucha gente ingenua.
Gente ingenua creada por individuos listos que, como defensa, siempre alegan que la víctima es la culpable, como lo hicieron con Marielle Franco y están intentando hacer con respecto al atentado.
Pero hay otros, lejos de ser ingenuos, que llenan los periódicos y provocan en los blogs, lamentando que no ejecutaron al ex presidente.
En esto han convertido a Brasil.
¡Vamos, señores de altos conocimientos jurídicos y de ideología de primer mundo, lancen de una vez por todas a este país a una guerra de exterminio –de opiniones y de personas, porque una cosa termina en la otra– y que aquí se distribuyan armas y órdenes de matar!
Están llevando a nuestro país hacia la barbarie que ya está tomando forma.
Termina tu obra y nos habrás conducido a la era del plomo.