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Tijolaço: El que está causando este desastre es usted, Presidente.

"La entrevista que el presidente concedió ayer en SBT —hoy, descaradamente, en Sistema Bolsonaro de Televisão— diciendo que sabía que 'estaba involucrado en una estafa' y que compraba y vendía coches es un insulto a la inteligencia de la gente", afirma el periodista Fernando Brito, de Tijolaço.

Tijolaço: Usted es quien causa los "problemas", señor presidente (Foto: Izquierda: Antonio Cruz - ABR / Derecha: Reproducción)

Por Fernando Brito, de ladrillo Admitamos, con toda la generosidad del mundo, que puede haber algo de cierto en la historia de que los R$ 1,2 millones movidos en la cuenta de Fabrício Queiroz provengan de sus supuestas ventas de automóviles, aunque los valores de cada transacción no son compatibles con el valor de los vehículos.

Esto, sin embargo, desmonta la historia de que era una persona con dificultades, que necesitaba préstamos personales y emplear a toda su familia en las oficinas de padre e hijo Bolsonaro.

La entrevista del presidente ayer en SBT – hoy, descaradamente... Sistema Bolsonaro de la televisión – diciendo que sabía que “lo hizo rolo“Y afirmó que comprar y vender coches es un insulto a la inteligencia de las personas.”

Solo prestas, “literalmente”, R$40 a personas con las que tienes una relación muy cercana.

Únicamente trabajan la esposa y las dos hijas de una persona que forma parte esencial de sus actividades.

Solo el primer día de gobierno se decreta absoluto secretismo respecto a las acciones del COAF –donde surgieron las irregularidades de Queiroz– bajo pena de destitución, en este Brasil de filtraciones generalizadas, cuando algo genera preocupación urgente.

¿Acaso el Dr. Sérgio Moro, que consideraba normal divulgar (nada menos que ilegalmente) conversaciones telefónicas intervenidas del Presidente de la República, ahora piensa que está "bien" extender un velo de silencio sobre Fabrício?

El asunto lleva un mes en marcha, ¿y solo ahora Jair Bolsonaro dice que sabía de los "acuerdos"?

Bueno, incluso suponiendo la mayor de las ya de por sí imposibles credulidades en relación con lo que dice el ex capitán, uno tiene que preguntarse: ¿cuándo se dará cuenta de que uno de sus ministros está “haciendo algo mal”?

El lío que se está armando —y que está siendo influenciado casi por completo por la prensa— tiene que ver con nosotros.