Tijolaço: ¿Villas Boas está intentando contener a sus radicales? Si es así, está cometiendo un error.
"La declaración del general Eduardo Villas Boas presionando al Supremo Tribunal Federal, lamentablemente, muestra a un comandante acorralado, intentando un gesto que claramente busca posicionarse al frente de la creciente presión de oficiales de alto rango, cada vez más cercanos a un golpe", afirma Fernando Brito, editor de Tijolaço. "El golpismo militar siempre es una condición latente en las Fuerzas Armadas, pero solo germina con el golpismo civil para fertilizarlo", añade.
Por Fernando Brito, en ladrillo - La triste manifestación del general Eduardo Villas Boas, presionando al Supremo Tribunal Federal, muestra lamentablemente a un comandante acorralado intentando un gesto que es claramente un intento de posicionarse en la vanguardia de la creciente presión de altos oficiales cada vez más cerca de un golpe.
Este es, obviamente, un punto incongruente con la trayectoria del Comandante del Ejército, y no es coincidencia.
Los golpistas civiles, políticos, judiciales y mediáticos no pueden pretender que su siembra autoritaria no brote también en el ámbito militar.
De nada sirve que Merval Pereira proteste por esto en Globonews, tiene mucho miedo.
El golpismo militar es siempre una condición latente dentro de las Fuerzas Armadas, pero sólo germina con la ayuda del golpismo civil para nutrirlo.
Lo más increíble es que altos oficiales de las Fuerzas Armadas se dejen influenciar por un ex oficial subalterno, indisciplinado y capaz de socavar algo sagrado para las estructuras militares: la disciplina y la jerarquía.
Deberían aprender del Poder Judicial: al permitir que Sergio Moro asumiera el liderazgo político y condonar sus abusos, la Corte Suprema perdió su autoridad, y recuperarla, incluso como posibilidad, conduce a su erosión y desmoralización.
El mando del Ejército, si toma medidas preventivas para contener a sus "radicales", se está metiendo en un aprieto. Admite que si una Fuerza Armada chantajea a una autoridad civil, ya no hay motivos para que un oficial militar atente contra el orden público.
O las de sus propios superiores.