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Uber utilizó prácticas ilegales y una red de lobbys para expandir su negocio, indica una investigación.

La red de influencia incluía nombres como el actual presidente francés, Emmanuel Macron.

Uber 10/05/2019 (Foto: REUTERS/Brendan McDermid)

Agencia Lusa - La empresa estadounidense Uber ideó una estrategia de expansión que se basó en lobby político y estrategias ilícitas para engañar a autoridades y gobiernos, revela un estudio del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), divulgado este domingo (10).

La investigación Uber Files del ICIJ involucró a 40 medios de comunicación en 29 países (Portugal no figura en la lista de medios colaboradores, aunque el caso portugués fue cubierto) que analizaron más de 124 documentos de la compañía. Los datos muestran que, entre 2013 y 2017, el entonces director ejecutivo de Uber, Travis Kalanick, apoyó una estrategia que explotaba las historias de violencia contra conductores de Uber para promover la imagen de la compañía frente a taxistas y gobiernos, lo que generó problemas para su negocio.

Uber también creó una compleja red de grupos de presión que abarcaba desde magnates de los medios de comunicación hasta primeros ministros, ministros, funcionarios gubernamentales y oligarcas, todo para que la empresa pudiera expandir su negocio.

La red de influencia incluía nombres como el actual presidente francés, Emmanuel Macron, quien entonces era ministro de Economía. El ICIJ tuvo acceso a comunicaciones en las que Macron promete a Kalanick protección contra la campaña de los taxistas franceses contra Uber.

Cuando, en 2015, la policía francesa intentó prohibir las operaciones de Uber en Marsella, la segunda ciudad más grande del país, uno de los cabilderos de la compañía contactó directamente con el entonces ministro de Economía. Macron respondió: «Me ocuparé de esto personalmente. Por ahora, mantengan la calma», revelan las investigaciones.

Otro nombre que destaca en la lista de figuras que se dejaron seducir por la estrategia de Uber es el del actual presidente estadounidense, Joe Biden, entonces vicepresidente de Barack Obama, quien se reunió varias veces con Kalanick y reveló una trayectoria de protección progresiva de los intereses de la organización.

Políticos como el entonces primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte, aparecen en la investigación como asesores de la empresa, tras haber transmitido a Travis Kalanick, en 2016, la recomendación de que la compañía "destacara lo positivo" para "ser mejor vista por la población", mostrando preocupación por los intereses de Uber.

Los políticos que no se dejaron convencer por la estrategia de Uber fueron menospreciados e incluso tratados con rudeza, como le ocurrió al actual canciller alemán, Olaf Scholz, entonces alcalde de Hamburgo, quien fue llamado "un simple payaso" por intentar exigir un aumento salarial para los conductores de los coches contratados por la compañía estadounidense.

Uber admite "fallos"

Uber ya respondió a esta investigación a través de una portavoz, Jill Hazelbaker, quien reconoció que la compañía cometió "fallos" y "errores", pero insistió en que estas malas prácticas terminaron en 2017, cuando Kalanick fue reemplazado como CEO por Dara Khosrowshahi.

“Hoy somos una empresa diferente. Les pedimos que nos juzguen por lo que hemos hecho en los últimos cinco años y por lo que haremos en los próximos”, dijo Hazelbaker, quien aseguró que la empresa “no intentará excusar el comportamiento pasado”.

Una de las prácticas más audaces fue utilizar las protestas contra Uber –muchas de ellas violentas, con taxistas agrediendo a conductores contratados por la empresa– como una forma de propaganda a favor de la estrategia de expansión de la organización.

Kalanick aparece en varios mensajes validando e incluso promoviendo que los conductores de Uber se enfrenten a los taxistas, a pesar del riesgo de agresión física, advirtiendo que mantengan "la narrativa de la violencia".

Un portavoz del exlíder de la compañía dijo al consorcio de periodistas que estas declaraciones están fuera de contexto y que Kalanick nunca tuvo la intención de poner en peligro la vida de los conductores de Uber.

Un ejemplo de esta práctica se investigó en Portugal, donde en 2015 taxistas cometieron "actos de violencia" contra conductores de Uber en tres ocasiones, concluyéndose que incluso causó lesiones a uno de ellos, según Rui Bento, representante de la compañía en Lisboa.

Según la investigación, Bento afirmó que Uber admitió haber utilizado información sobre los atentados para beneficiar la imagen de la empresa en detrimento de la imagen de los taxistas portugueses, acusados ​​de actos de violencia.

Otra práctica denunciada fue lo que la investigación denomina "Killer Switch", un sofisticado método para burlar la investigación judicial contra la empresa, que consistía en cortar el acceso informático a los datos de la aplicación de Uber, para impedir que los investigadores accedieran a elementos que pudieran constituir evidencia de la ilegalidad de la operación.

En el correo electrónico interno de la empresa aparecen varios mensajes de altos funcionarios admitiendo que, en varios países, las operaciones de la empresa eran ilegales o al menos cuestionables desde el punto de vista legal, instando a que se tomen medidas de precaución ante investigaciones judiciales.