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Toda una población uruguaya perdió su empleo formal en Brasil.

El editor de Tijolaço, Fernando Brito, destaca un artículo de Folha de São Paulo que señala que en Brasil "han dejado de existir 3 millones de empleos [formales] [en tres años]. Es como si toda la población de Uruguay hubiera sido despedida"; para él, "Lo que se crea, en términos de empleo —formal e informal— es precisamente lo que ellos mismos han dicho: empleos poco cualificados, de esos indispensables para dignificar la vida de todos, pero que, si se mantienen a largo plazo, solo nos llevan al atraso y a la pérdida de competitividad".

Fernando Brito, editor de Tijolaço, destaca un artículo de Folha de São Paulo que señala que en Brasil «han desaparecido 3 millones de empleos [formales] [en tres años]. Es como si toda la población de Uruguay hubiera sido despedida»; para él, «Lo que se crea, en términos de empleo —formal e informal— es precisamente lo que ellos mismos han dicho: empleos poco cualificados, de esos indispensables para dignificar la vida de todos, pero que, si se mantienen a largo plazo, solo nos llevan al atraso y a la pérdida de competitividad» (Foto: Paulo Emílio).

Por Fernando Brito, en Tijolaço - Lucas Vetorazzo y Fernando Lima, en el diario Folha de hoy, contextualizan lo que ya era evidente ayer, aunque de forma menos clara, en los datos de empleo publicados por el IBGE.

Y con una comparación que, en sí misma, grita lo absurdo de lo que está sucediendo en Brasil.

"Tres millones de empleos [formales] han desaparecido [en tres años]. Es como si toda la población de Uruguay hubiera sido despedida."

Esto representa casi el 10% del número de trabajadores que tenían derechos y garantías que les proporcionaba el empleo formal, y que ahora los han perdido.

Tan solo en los últimos 12 meses, 857 personas perdieron sus empleos formales.

Otros 1,1 millones se hicieron "trabajadores por cuenta propia", y en estos tiempos difíciles, dudo que incluso el 10% pueda ser clasificado como "emprendedores".

Y 718 personas fueron a trabajar "sin permiso de trabajo", es decir, sin ningún derecho de ningún tipo.

¿Fue una exageración decir que estamos experimentando el "avance del atraso", como se comentó ayer en este blog?

La afirmación del artículo de que este es "el peor nivel en 5 años" para el empleo formal puede fácilmente extenderse proporcionalmente a una década, ya que se refiere únicamente a las mediciones de la Encuesta Nacional Continua de Hogares (PNAD Continua), que comenzó en 2012. Dado que la situación económica, obviamente, y la situación del empleo, según mediciones anteriores, eran mejores, no hay riesgo de error.

El discurso vacío de que el empleo informal precede al formal en la "recuperación" choca con el hecho de que no existe solidez alguna en una perspectiva a largo plazo de expansión de la economía brasileña que vaya más allá de algún repunte provocado por la economía mundial. Repuntes, dicho sea de paso, son fluctuantes.

Lo que se está creando, en términos de empleo –tanto formal como informal– es exactamente lo que ellos mismos dijeron: empleos poco cualificados, de esos que son esenciales para dignificar la vida de todos pero que, si se mantienen a largo plazo, solo nos llevan al atraso y a la pérdida de competitividad.