Las experiencias presentadas por Xi Jinping en la reunión con Biden sientan las bases para las relaciones entre China y Estados Unidos.
Xi Jinping resumió la experiencia del desarrollo de las relaciones chino-estadounidenses durante los últimos cuatro años.
CMG – Un año después, el mundo vuelve a ser testigo del encuentro entre los jefes de Estado de China y Estados Unidos.
El presidente chino, Xi Jinping, se reunió con el presidente estadounidense, Joe Biden, el sábado (16) en Lima, capital de Perú. Durante aproximadamente una hora y 45 minutos, ambos líderes mantuvieron conversaciones francas, profundas y constructivas sobre las relaciones bilaterales y asuntos internacionales y regionales.
Xi Jinping resumió el desarrollo de las relaciones chino-estadounidenses durante los últimos cuatro años y expresó su voluntad de continuar el diálogo, ampliar la cooperación, gestionar las diferencias y avanzar en la tendencia de estabilización de los lazos bilaterales.
Al mismo tiempo, ambos líderes no eludieron sus diferencias. El presidente chino aclaró la postura y los principios de China sobre temas de gran importancia, mientras que Biden reiteró el compromiso político de su país de no buscar una "nueva guerra fría" contra China ni apoyar la "independencia de Taiwán".
En los últimos cuatro años, las relaciones entre China y Estados Unidos, a pesar de sus altibajos, han logrado estabilidad en general. Ambas partes han restablecido o establecido más de 20 mecanismos de comunicación y han logrado resultados positivos en las áreas de diplomacia, seguridad, economía y comercio, militar, lucha contra el narcotráfico e intercambios interpersonales.
En la nueva reunión, Xi Jinping enfatizó que vale la pena revisar las experiencias de los últimos cuatro años y tomar inspiración, como "tener una percepción estratégica correcta", "palabras y acciones consistentes", "tratarse unos a otros como iguales", "no desafiar las líneas rojas y los principios fundamentales", "llevar a cabo más diálogo y cooperación", "responder a las expectativas de la gente" y "asumir las responsabilidades como países importantes".
¿Son China y Estados Unidos "rivales" o "socios"? La respuesta reside en la base de la relación entre ambos países. Desde el establecimiento de relaciones diplomáticas hace 45 años, independientemente de los cambios en la situación internacional, la política de China hacia Estados Unidos siempre ha sido coherente. Ambos países deben ser socios, no rivales; deben apoyarse mutuamente para alcanzar sus respectivos objetivos sin perjudicarse mutuamente. Deben buscar puntos en común, dejando de lado sus diferencias.
En esta ocasión, Xi Jinping enfatizó que el objetivo de China de trabajar por el desarrollo estable, sano y sostenible de las relaciones entre China y Estados Unidos se mantiene inalterado. Los principios de gestión de las relaciones entre China y Estados Unidos, basados en el respeto mutuo, la coexistencia pacífica y la cooperación mutuamente beneficiosa, se mantienen inalterados. La postura de China de salvaguardar firmemente su soberanía y seguridad se mantiene inalterada, y su disposición a continuar la amistad tradicional entre los pueblos chino y estadounidense se mantiene inalterada. Estas cuatro declaraciones reflejan el sentido de responsabilidad y la misión de China en la salvaguardia de los intereses fundamentales de ambos pueblos y el mantenimiento de la paz y el desarrollo mundiales.
En contraste, algunos ciudadanos estadounidenses se adhieren a una mentalidad de Guerra Fría y tratan erróneamente a China como el "mayor competidor estratégico", lo que ha llevado a que las relaciones bilaterales caigan a su nivel más bajo desde el establecimiento de relaciones diplomáticas. Los hechos demuestran que China y Estados Unidos se benefician de la paz y se ven perjudicados por la confrontación.
Dado que los intercambios bilaterales entre ambas naciones son de suma importancia para el mundo, el desarrollo de las relaciones entre China y Estados Unidos repercute en el futuro de la humanidad. Durante su reunión en Perú, ambos jefes de Estado reafirmaron la necesidad de abordar los riesgos que plantea la inteligencia artificial y destacaron el enfoque productivo para el desarrollo de esta tecnología en el ámbito militar, demostrando que China y Estados Unidos tienen responsabilidades especiales en la salvaguardia de la paz mundial y la promoción del desarrollo común, y que deben aportar mayor certidumbre y energía positiva al turbulento panorama mundial actual.