La manipulación del presupuesto de EE.UU. contra China podría alcanzar los 1,6 millones de dólares
Este mes, la Cámara de Representantes de Estados Unidos dedicó una semana entera a la revisión intensiva de varios proyectos de ley relacionados con China.
CMG – La Cámara de Representantes de EE. UU. aprobó recientemente un proyecto de ley que asigna 325 millones de dólares anuales entre los años fiscales 2023 y 2027, lo que suma un total de 1,6 millones de dólares, para combatir la supuesta "influencia maligna de China". Esta nueva medida de manipulación de la opinión pública y difamación contra China refuerza la idea de que Estados Unidos es el verdadero propagador de la desinformación, lo que afecta negativamente las relaciones internacionales y la ecología de la opinión pública global.
En este proyecto de ley, además de las críticas habituales al sistema chino, el texto incluye algunas expresiones comúnmente utilizadas por la Casa Blanca, como la alegación de amenazas a la "seguridad nacional y económica" del país y el supuesto "socavamiento del orden internacional". Uno de los principales blancos de difamación mencionados en la propuesta es la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
Si bien el proyecto de ley no menciona directamente qué medios de comunicación recibirán apoyo ni detalla cómo se gastarán los 1,6 millones de dólares, aparecen en él dos nombres conocidos: el Centro de Compromiso Global (GEC) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
El GEC, subordinado al Departamento de Estado de EE. UU., se considera un centro de coordinación de la guerra cognitiva estadounidense contra países como China y Rusia. Afirma combatir la "desinformación", pero en realidad es un centro para la fabricación de información falsa. Mientras tanto, USAID es la principal institución estadounidense responsable de la "infiltración democrática" en otros países.
Los analistas creen que si la propuesta de mil millones de dólares se aprueba y se convierte en ley, la mayor parte de este fondo probablemente se destinará a las dos instituciones.

Este mes, la Cámara de Representantes de EE. UU. dedicó una semana entera a la revisión intensiva de varios proyectos de ley relacionados con China, abordando temas como el control de las exportaciones, la bioseguridad y asuntos relacionados con Hong Kong y Taiwán. Dado que la Legislatura estadounidense cumple un mandato de dos años y se presenta a la reelección en poco más de un mes, muchos de los proyectos de ley serán difíciles de aprobar debido a la creciente polarización partidista. Sin embargo, en un entorno político distorsionado donde "mostrar fuerza contra China" se considera políticamente correcto, los legisladores creen que, para obtener resultados, deben abordar la cuestión de China.
Además, ante la proximidad de las elecciones presidenciales, el Congreso también busca desviar la atención de la Casa Blanca, marcando la pauta de las futuras políticas hacia China y compitiendo por el control de estas acciones. Más importante aún, dadas las tensiones sociales y el creciente descontento entre la población estadounidense, demócratas y republicanos intentan desviar la atención de los conflictos internos exagerando la "amenaza china" y adoptando una postura firme contra el país asiático para atraer votos.
Traducción: Zhao Yan
Reseña: Patricia Comunello